Dos graves incendios se produjeron ayer en esta capital, y dejaron como saldo tres niños, entre ellos un bebé, intoxicados por humo, quemaduras de primer grado en un bebé y una familia muy pobre prácticamente en la intemperie, sin pertenencias y sin techo.
El foco ígneo afectó uno de los dormitorios, al parecer donde pernoctaban tres niños de 3, 2 y un mes de vida.
Al lugar arribaron rápidamente dos autobombas, una de Bomberos de la Provincia y la otra de los Bomberos Voluntarios.
incendio casino.mp4
Las dos dotaciones trabajaron para sofocar las llamas que estaban devorando un dormitorio ubicado en el tercer piso del block 1, departamento 16.
Cuando se detectó el incendio, el personal policial allí apostado ayudó en la emergencia y asistió a los propietarios y a los niños, los únicos que resultaron afectados por el siniestro.
Minutos después, una ambulancia del Samec llegó y asistió a dos niños de tres y dos años, por intoxicación por humo y al bebé de solo un mes de vida que sufrió quemaduras de primer grado y tuvo que ser derivado hacia el hospital Materno Infantil.
No hubo que lamentar heridos de gravedad pero sí daños materiales de consideración aunque sólo parciales en cuanto a la construcción.
En Cerámica
incendio cerámica dos.jpg
Foto: Andrés Mansilla
Foto: Andrés Mansilla
La otra cara de la tragedia que afectó a la ciudad, la sufrió una joven madre de siete hijos, propietaria de una humilde vivienda levantada con bloques superpuestos, techada con tirantes de madera y chapas de zinc, en un terreno de asentamiento.
En la tarde un voraz incendió se desató entre las pocas pertenencia de esta mujer, quien desesperada logró que sus hijos no fueran alcanzados por las llamas pero no pudo evitar que el fuego acabase con su techo y con sus pertenencias, entre ellas una heladera y otros bienes electrodomésticos.
Testigos afirmaron a El Tribuno que solo le quedó el colchón de su cama. Aún así en esa tragedia familiar extrema y en la necesidad absoluta, la mujer intentó hasta las últimas horas de ayer volver a techar su morada.
Muchas de sus vecinas aseguraron que esta familia quedó mucho más allá de la desesperación y que necesita urgente ayuda para poder levantar de nuevo su humilde hogar. Vecinos y luego Bomberos lograron salvar al menos parte de las paredes de bloque, que se encuentran sin mezcla y sin columnas al borde del colapso. La solidaridad tiene en esta ocasión una oportunidad.

"Nadie vino, todavía espero"

María Sofía Murillo, madre de siete hijos, dijo a El Tribuno que después del calor de las llamas sintió el frío cruel de la desesperanza: "Nadie vino a solidarizarse en mi desgracia, nadie sabe dónde voy a pasar la noche con mis siete hijos y si mañana podremos volver a estar juntos".
"Por eso, aunque los bloques estaban calientes quise armar de nuevo mi techo, pero no pude. Mañana me dije voy a empezar de nuevo, esa es mi inmensa fe, la que les transmití a mis hijos para que no nos abandonemos. Sé que está difícil para todos, pero hoy creo que van a llegar a barrio Cerámica los corazones cristianos", dijo María Sofía.

¿Qué te pareció esta noticia?

Temas

Aparecen

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora