"Resistir para existir" es la idea fuerza que une a los 17 mil miembros de la comunidad ava guaraní de los departamentos Orán y San Martín. Mientras las mujeres argentinas dan batalla por el derecho a vivir sin violencia, por una posición de igualdad en sus trabajos y en la sociedad, la nación indígena ava guaraní lanza su ejemplar destello entre "los blancos", empoderando a las mujeres de su etnia como caciques de sus comunidades, donde gozan del respeto de todos sus hermanos.
En efecto, esta nota tiene el propósito de relatar los pormenores de un gran evento que tuvo lugar el fin de semana en Pichanal, que replica una ceremonia de 500 años que se ha conservado a través de las generaciones sin perder la esencia que ha mantenido viva a la etnia guaraní después de la colonización.
Mediante una fiesta de bautismo, fueron bendecidas como caciques Simona Zambrana, de la comunidad El Progreso, de Pichanal, y Sabrina Soledad Rodas, de la comunidad Caballito, de la ciudad de Orán.
Ellas son parte ahora del grupo de 40 caciques mujeres que dirigen a las comunidades ava guaraní de los departamentos del norte salteño. Para la ceremonia lucieron el tipoy, típico vestido largo y simple, de vivos colores, unido en los hombros, reconocible por emplearse en la danza del pim pim.
El uso del tipoy en el bautismo toma el significado de vestido de guerrera que defenderá a la nación guaraní. La cacique se involucrará en la defensa de la cultura y de los derechos de su comunidad.
César Villa, vocero reconocido como hermano de la comunidad ava guaraní de Pichanal, aunque tiene raíces diaguita calchaquíes, contó: "Estamos muy orgullosos de nuestras caciques, son muy respetadas en su comunidad y en la nación. Ellas cuentan con la orientación de un consejo de ancianos que las ayuda a tomar determinaciones".
Sobre la ceremonia que tuvo lugar en Pichanal, Villa detalló: "En el bautismo se las bendice a través de caciques de otras comunidades que rezan en guaraní a Yandero Tumpa que es el Dios de todos. También se baila el pim pim que es una danza de celebración, en la que los espíritus se liberan, por lo que no es solo un baile de carnaval. Compartimos alimentos, lo que se pueda brindar porque la situación económica es muy difícil y no contamos para estos eventos con la colaboracion del Gobierno provincial, aunque se hicieron presentes algunos funcionarios".
También estuvieron en esta celebración, Norma Zurita, de la comunidad Maipote Porá de Orán, considerada un verdadero motor de esta nación indígena con amplia representación en los departamentos de Orán y San Martín. "Ella es una gran líder que dirige la comunidad cuyo nombre significa La flor bonita, y que agrupa a otras 20 comunidades más pequeñas. Hay otros grandes valores de la nación, como el hermano Gabriel Yaguari que nos representa en el IPPIS, y el hermano Soria de Tartagal", contó Villa.
Y agregó: "Estas hermanas han sido elegidas para enfrentar los atropellos y para llevar adelante los reclamos de los pueblos indígenas, sobre todo la recuperación de las tierras y el respeto de la cultura originaria que ha sobrevivido a los embates de gobiernos que han perjudicado permanentemente a nuestros pueblos".

Profundizar reclamos

Villa fue enfático al decir: "Necesitamos respuestas urgentes de los gobiernos, porque en las comunidades la falta de agua, de trabajo, de vivienda y de alimento se está haciendo sentir muy fuerte. Vamos a profundizar los reclamos sobre todo de las comunidades guaraníes del límite con Bolivia: Algarrobito, Volcán, Media Luna, Trementinas, La Porcelana, Chuschal, que viven aisladas y olvidadas, que tienen que entrar y salir por Bolivia a nuestro país, y no tienen agua potable. Inauguraron allí una salita de salud y no hay quien la atienda y si por casualidad alguien llega, no hay ni una aspirina. Por eso vamos a organizarnos para marchar a pedir lo básico que no tenemos: acceso al agua, a la vivienda y a la salud".

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