"Adicto" deriva etimológicamente de a-dicción, "sin palabras". Los que no tenían voz ni voto eran aquellos hermanos que por su condición de esclavos no podían opinar. La persona adicta se vuelve esclava de una conducta que nace para calmar impulsos internos, carencias afectivas, psicológicas, sociales o espirituales. Si bien todas las conductas adictivas representan un problema de salud (adicción al celular, al juego, a internet, etc.) nos interesa en este caso focalizar sobre las adicciones a drogas, por ser ésta una pandemia que involucra al adicto, a su grupo familiar y a toda la sociedad en su conjunto, vinculada con situaciones de corrupción, violencia, muerte y destrucción del tejido social.
Definimos como droga a toda sustancia que introducida en el organismo por cualquier vía de administración, produce una alteración del natural funcionamiento del sistema nervioso central del individuo y es además, susceptible de crear dependencia, ya sea psicológica, física o ambas. La información que suministra el Observatorio Argentino de Drogas (Sedronar), registró un incremento en la prevalencia de año en el consumo de sustancias para la población entre 15 y 65 años.
El consumo de marihuana creció de 1,9% en 2004 a 3,2% en el 2014; la cocaína pasó de 0,3% a 0,7%, la pasta base de 0,01 a 0,04% y el éxtasis de 0,01 a 0,05%. Pero también es preocupante la población a la cual afecta, siendo prevalente entre los adolescentes y la población económicamente activa, destruyendo la base productiva y creativa de la Nación. Es de destacar que el efecto negativo sobre la salud física, psicológica, social y espiritual termina, en algunos casos, con la muerte del propio enfermo, o con asesinatos vinculados a actos delictivos. Un último elemento que hace preocupante esta enfermedad es su difícil abordaje terapéutico, que requiere de un trabajo interdisciplinario, recursos económicos, apoyo social, familiar, tiempo y decisión política de enfrentarlo.
Factores biológicos de la explosión
Existen múltiples factores, causas, concausas y redes de causalidad que didácticamente podemos clasificar en factores biológicos y sociales.
Factores biológicos: el sistema límbico es el responsable, a través de la liberación de dopamina, de la respuesta del organismo frente a estímulos externos positivos o negativos. Es el centro que responde con estímulos gratificantes para garantizar la supervivencia del individuo y la procreación. El comer, la lactancia materna y el apareamiento generan un estímulo positivo con liberación de dopamina que recompensa al individuo y asegura la perpetuidad de la especie y su supervivencia. Por otro lado, existen factores externos de agresión que generan miedo o temor y preparan al individuo para enfrentarlos o huir. Las sustancias adictivas afectan al cerebro de tal manera, que éste reacciona de la misma forma en que responde a situaciones placenteras. El contexto y la cultura de estos tiempos, contribuyen a entrar en el mundo de las adicciones. En una sociedad de abundancia y sin retos, la dopamina termina liberándose por actividades no saludables como el consumo de drogas, que cubren el vacío que dejó el placer de la supervivencia. Pero no todas las personas llegan a las adicciones, para que esto ocurra deben estar presentes tres elementos: una predisposición genética, un medioambiente favorecedor y la presencia del agente (droga).
Factores sociales
Desempeñan un rol tan o más importante que los biológicos. En primer lugar, la razón que explica este crecimiento exponencial de la drogadicción es la altísima rentabilidad del negocio de las drogas. Sin temor, deberíamos remarcar que este factor debe ser tenido en cuenta al momento de analizar el problema en su conjunto. No menos importante es el marketing positivo que está teniendo el consumo de drogas en la sociedad y los medios de difusión, que nos hacen creer que su consumo es inocuo. Tal vez por ignorancia, por esnobismo o por intereses económicos, el mensaje: "la marihuana no hace nada, podes fumarte un porrito", es tan falaz como perverso. La actual marihuana no tiene nada que ver con la utilizada por los hippies en la década del sesenta. Se trata de cultivos con semillas transgénicas que tienen efectos potenciados a los de aquel momento. El mensaje y la conducta de famosos influyen sobre el adolescente, figuras de la televisión, el cine o el deporte que se manifiestan sobre la libertad de consumo, induciendo a su emulación. La desintegración del grupo familiar, la falta de diálogo, de comunicación, con familias monoparentales o familias ensambladas contribuyen al crecimiento exponencial del número de enfermos. La sociedad de consumo que privilegia éxitos rápidos, en donde se valora el tener y no el ser de las personas, conducen a la drogadicción como un estimulante para alcanzar el éxito, o a la inversa para olvidar el fracaso.
Otro factor a mencionar como explicativo de esta epidemia es el éxito parcial que tuvo la lucha por reducir la producción y comercialización de drogas. Los países centrales le han declarado la guerra a la droga y han destinado millones de dólares para controlar o reducir la oferta, pero el resultado no ha sido equivalente al esfuerzo realizado. Solamente se incauta el 10% del total de la droga circulante o producida. Es muy difícil identificar a los grupos que actúan en células similares al accionar de los terroristas. El éxito para controlar esta verdadera pandemia será entonces poner énfasis en la reducción de la demanda y el consumo; no limitarse solamente al control en la producción y comercialización.
Finalmente, mencionaremos la falta de criterio epidemiológico para la utilización de la información disponible a ser aplicada en programas y acciones de control: la epidemiología

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