"De primera, de la más alta calidad, la mejor, la más cara, la más espléndida y extravagante". Todas estas frases pudieron haber sido acuñadas en exclusiva para Dubái. Un hotel de siete estrellas, 200 islas artificiales cuyas formas emulan los países del mundo y el edificio más alto del planeta. Todo un portento de belleza enclavado en el desierto. Una ciudad cuyo proyecto máximo, entre tanta obra faraónica, es convertirse en el destino turístico más importante del globo.
El salteño Juan Rosas (38) es licenciado en RRHH y tiene un posgrado en esa área cursado en Inglaterra. En 2006 se postuló por internet para un trabajo en Emiratos Árabes Unidos, lo llamaron y le otorgaron la Visa. Juan se había preparado desde siempre para emplearse en el Primer Mundo. En 2011 volvió a Argentina y en 2014 decidió retornar a Dubái.
Actualmente trabaja en una empresa que brinda consultoría para proyectos que se enmarquen en áreas como construcción, gerenciamiento educativo y explotación petrolera en países en subdesarrollo, generalmente de África y del sudeste asiático. Desde el polo financiero y turístico que se ganó la reputación de ser la capital más moderna y cosmopolita de Medio Oriente, Juan entabló una extensa conversación telefónica con El Tribuno, para acortar una distancia que con los años –dirá él- ya ha comenzado a instalarle en el alma una dulce intemperie.
Un poco turista
"Comencé a sentirme turista hace poco, antes no solía sacar ni siquiera fotos. Lo que más me gusta de acá es ir a acampar al desierto, junto a las grandes dunas de arena, donde la temperatura es un poco más baja que acá en la costa Comencé a sentirme turista hace poco, antes no solía sacar ni siquiera fotos. Lo que más me gusta de acá es ir a acampar al desierto, junto a las grandes dunas de arena, donde la temperatura es un poco más baja que acá en la costa. Claro que también me maravillan las grandiosas construcciones que permanentemente hacen: rascacielos con diseños extravagantes, como ser la torre Cayan (de 304 metros de altura, 73 pisos y una rotación de 90º), que es un edificio tal cual como un pedazo de papel retorcido; o la Burj Khalifa (que con 828 metros de altura es el edificio más alto del que se tenga registro en la historia), al cual como turista accedés hasta el piso 124º, un poco más de la mitad", contó.
Vivir en una de las ciudades más lujosas del mundo no lo hace naturalizarse con ciertos rasgos de excentricidad y ostentación. "Acá es muy común ver por las calles coches de marca Lamborghini, Ferrari, Bentley y Rolls Royce. Hasta las patrullas de Policía tienen de esos superautos. Algo que solía asombrarme hace unos años era que podías dejar un auto Mercedes Benz descapotable toda la noche afuera, sabiendo que no le pasaría nada. Pero esta ciudad crece a un ritmo agigantado y junto con el incremento de la población también los vicios de toda ciudad grande", relató.
Sin embargo, como suele ocurrir por designio irrenunciable no a todos se les derrama la pompa y la suntuosidad. "Este es un país muy consumista. La gente compra mucho. Los autos no son caros podés adquirir un auto usado de una marca reconocida como BMW, Mercedes Benz, Mustang, Camaro por precios muy bajos. Al comparar con Argentina, puedo decir que excepto los alquileres de propiedad, el resto de las cosas son mucho más baratas que allá", enunció. A esta altura de la charla apareció un detalle nada menor y que fue oscureciendo a la ciudad de los mil espejos. Sucede que no siempre el destino que espera a los inmigrantes es el progreso. La pobreza existe, aunque no se manifieste en su más cruda forma porque mendigar en las calles es ilegal. "Acá se trae gente para mano de obra barata desde India, Pakistán, Filipinas, Bangladesh, Nepal a ellos les pagan muy poco y prácticamente no tienen descanso. Los emplean en los sectores de la construcción o como taxistas. Trabajan de domingo a domingo, ya que la semana comienza los domingos y el fin de semana, por ende, está compuesto por viernes y sábado. Esa pobre gente vive en condiciones poco glamorosas. Por lo general, las empresas suelen proveer donde vivir y a ellos los meten en residencias en las que comparten la habitación hasta diez personas "Acá se trae gente para mano de obra barata desde India, Pakistán, Filipinas, Bangladesh, Nepal a ellos les pagan muy poco y prácticamente no tienen descanso. Los emplean en los sectores de la construcción o como taxistas. Trabajan de domingo a domingo, ya que la semana comienza los domingos y el fin de semana, por ende, está compuesto por viernes y sábado. Esa pobre gente vive en condiciones poco glamorosas. Por lo general, las empresas suelen proveer donde vivir y a ellos los meten en residencias en las que comparten la habitación hasta diez personas", explicó Juan.
El Gobierno es condescendiente con la desigualdad al argumentar que a estos inmigrantes les sigue conviniendo trabajar por esos magros salarios, teniendo en cuenta que "ganan" con la conversión del dólar a sus monedas de origen. Estos empleados subsisten con lo indispensable para enviar dinero a sus familias, aunque la reagrupación familiar es impensable para la mayoría. Ocurre que deberían dejar el alojamiento que les provee su empleador y no están en condiciones de asumir el pago de un alquiler que les insumiría cinco de sus sueldos. Los alquileres suelen cobrarse anualmente y aceptan un máximo de cuatro cheques y cobran por adelantado.
Otra que Babel
El idioma oficial en Emiratos Árabes Unidos es el árabe, pero como el país recibió a gente de más de 200 naciones el inglés es el más usado e incluso se convirtió en la lengua oficial para cursar estudios superiores. Juan contó que también se hablan mucho el hindi, el urdu y el tagalo, originarios de India, Pakistán y Filipinas. Añadió que la empresa donde trabaja es un ámbito en el que convive la interculturalidad, una característica común de todas las compañías en Dubái. "En mi trabajo hay gente de España, México, Venezuela, EE.UU., Francia, Bélgica, India, Pakistán, Filipinas, Argentina, Congo y cuando salís a comer afuera o a la playa y ves un grupo de amigos, sucede lo mismo, casi que hay uno de cada país", dijo. Sin embargo el pluralismo cultural no se basta a sí mismo para frenar la discriminación. "Los del norte de Europa, contra los del sur. Ellos, contra los habitantes de los países en desarrollo. Estos, contra los indios. Ellos, contra los pakistaníes. Los locales suelen ser neutros, pero también muy soberbios. Los musulmanes no suelen querer mucho a los no musulmanes. En este sentido es un lugar raro, porque al tener que convivir hay que disimular, pero te das cuenta de las tensiones. Me llama la atención que en Argentina se suele querer a los extranjeros", reflexionó Juan.
De extrañar...
"Dubái es una ciudad moderna que está muy cerca de Europa, de hecho a solo cuatro horas de viaje, pero al ser un país de tránsito donde la gente viene por unos años y se va, sumado a que no dan la ciudadanía a nadie por más que haya nacido acá y a que conviven personas de trasfondos muy distintos, se pierde la humanidad. Parecen todos unos robotitos. La gente es menos comprometida. Sabe que no te verá el rostro por mucho tiempo así que no se ven obligados a ser ellos mismos. Hay mucha gente careta", contó Juan. Tal vez por ello, con el ánimo horadado por la falta de autenticidad su última reflexión suene a un ansia por pegar la vuelta: "Siempre tuve el deseo de recorrer el mundo, lo hice, y siempre quise formar parte de una sociedad organizada, y lamentablemente en Argentina, y sobre todo en las provincias, nos falta mucho para avanzar. Recuerdo que cada vez que iba (mi casa está en Córdoba, pero en Salta tengo a mi familia), me hacía mala sangre al ver que nunca se avanzaba ni a nivel infraestructura ni a nivel sociedad. Siempre veía que Argentina está aislada del resto del mundo. Aunque últimamente cambié un poco mi perspectiva. Trabajé cerca de Humahuaca, la vez que me volví, antes de venirme nuevamente, y tuve la oportunidad de comprobar la calidad humana de allá, que, sin dudarlo, es otra".

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Fabian Ledesma
Fabian Ledesma · Hace 11 meses

Viajar por el mundo es lindo pero lamentablemente he conocido gente ARGENTINA que es mejor perderla que encontrarla, generalmente pertenecen a las clases altas de el pais, no como yo, que soy de b§ jardin z este, y son de cuarta, mas caretas y racistas que nunca, porteños a la cabeza cordobeses tucumanos, que se creen las joyas de la corona, ojala nuestros compatriotas viajeros sean compañeros como los son los arabes por ej. que aqui veo que hablan medio mal, les cuento que visite dubai dos veces por si quieren discutirme, y bueno, Argentinos piolas con los Salteños en el exterior, muy pocos, y a los pocos que somos, un abrazo fuertisimo, un saludo a los lectores, un saludo desde Suecia.

Fabian Ledesma
Fabian Ledesma · Hace 11 meses

Viajar por el mundo es lindo pero lamentablemente he conocido gente ARGENTINA que es mejor perderla que encontrarla, generalmente pertenecen a las clases altas de el pais, no como yo, que soy de b§ jardin z este, y son de cuarta, mas caretas y racistas que nunca, porteños a la cabeza cordobeses tucumanos, que se creen las joyas de la corona, ojala nuestros compatriotas viajeros sean compañeros como los son los arabes por ej. que aqui veo que hablan medio mal, les cuento que visite dubai dos veces por si quieren discutirme, y bueno, Argentinos piolas con los Salteños en el exterior, muy pocos, y a los pocos que somos, un abrazo fuertisimo, un saludo a los lectores, un saludo desde Suecia.

Fabian Ledesma
Fabian Ledesma · Hace 11 meses

Viajar por el mundo es lindo pero lamentablemente he conocido gente ARGENTINA que es mejor perderla que encontrarla, generalmente pertenecen a las clases altas de el pais, no como yo, que soy de b§ jardin z este, y son de cuarta, mas caretas y racistas que nunca, porteños a la cabeza cordobeses tucumanos, que se creen las joyas de la corona, ojala nuestros compatriotas viajeros sean compañeros como los son los arabes por ej. que aqui veo que hablan medio mal, les cuento que visite dubai dos veces por si quieren discutirme, y bueno, Argentinos piolas con los Salteños en el exterior, muy pocos, y a los pocos que somos, un abrazo fuertisimo, un saludo a los lectores, un saludo desde Suecia.

Joan Nebresk
Joan Nebresk · Hace 11 meses

Bien por el que no tiene otras obligaciones ni responsabilidades en su pago natal y puede viajar, conocer el mundo y trabajar si puede en lugares exóticos, etc., etc.!!! Mal por el que deja familia (mujer/hijos me refiero expresamente) y se va por el mundo a "laburar" y en fin sólo es otro cuento más. En este caso puntual Juan sólo nombra que en Salta tengo mi familia (se referirá -sin dudas- a padres y/o hermanos, tíos, abuelos, etc.) lo cual lo posiciona en el primer grupo y por ello ojalá que disfrute como lo está haciendo hasta hoy.

Erik Larsen
Erik Larsen · Hace 11 meses

Las políticas migratorias en Dubai atraen a los extranjeros que van a TRABAJAR. Las políticas migratorias en Argentina actual, atraen a los extranjeros que vienen a cobrar subsidios sin laburar, al tiempo que expulsan a los argentinos trabajadores. La redactora y el entrevistado no ven que la pobreza en la que viven los inmigrantes de Dubai NO es responsabilidad de las políticas del lugar, sino que es responsabilidad de las políticas baratas de los países bananeros que expulsan a su gente más trabajadora. La solución para esta pobre gente es MÁS MERCADO, y no menos. Más libertad, y menos palos para el que labura. En países como el nuestro, en lugar de penalizar la mendicidad, se penaliza al que trabaja. Bien por Dubai, con sus luces y sus sombras, nos muestra el camino que debemos tomar.


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