Marisa Gerón tiene 30 años y es madre de tres hijos pequeños. Ayer, alrededor de las 8, llegó a su casa , en la manzana 456 B del barrio Divino Niño, en la zona oeste de la capital salteña, luego de dejar a dos de los chicos en la escuela y se encontró con una terrible escena. Su marido, Hugo Alberto Córdoba, de 33 años, estaba en una habitación en la parte del fondo, recostado en su cama, como si estuviera durmiendo, pero tenía la cabeza toda lastimada y ensangrentada.
La mujer pensó que su esposo estaba dormido. Al acercarse se dio cuenta de que no respiraba. Intentó despertarlo, pero él estaba inmóvil.
Rápidamente la mujer salió corriendo hacia la comisaría 104, que queda a tan solo 50 metros de su casa, en el mismo edificio donde está la Fiscalía 2 de Palmeritas.
Los policías corrieron hacia la casa. Examinaron a Córdoba y le dijeron a Marisa que tenía un golpe en la cabeza y que estaba muerto. La mujer estalló en llanto. Sufrió una crisis de nervios y tuvo que ser contenida. Al lugar arribaron policías de la División Homicidios y peritos del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF) por orden del fiscal de Graves Atentados contra las Personas 1, Pablo Rivero. La hipótesis más firme indica que a Córdoba lo golpearon en la calle y que llegó a su casa como pudo y murió.
Pelea callejera
El domingo por la noche varios jóvenes se presentaron en la comisaría 104 para comunicar que habían presenciado una pelea en la que un hombre había golpeado a otro, alcohólico y domiciliado en el barrio Divino Niño, cerca del Salón de Usos Múltiples del barrio Cuchi Leguizamón. Una patrulla fue a verificar el incidente pero los involucrados ya se habían marchado.
La Policía sospecha que el hombre golpeado era Córdoba, pero "aún tenemos que atar cabos", informaron.
"Mi hija llegó a su casa y encontró a mi yerno en la cama, con la cabeza hacia un costado, como colgando. Estaba lastimado. Habían manchas de sangre. Ella no pensó que estaba muerto. Fue corriendo a avisar a la Policía. Tenemos muchas dudas. No sabemos qué pasó, quién pudo haberlo matado", se lamentó Adelina Colque, madre de Marisa.
Marisa y Hugo estaban casados desde hacía ocho años. Tienen una beba y otros dos niños. El hombre trabajaba haciendo changuitas y la mujer es ama de casa. Hace unos años adquirieron el terreno y de a poco construían su casa.
"Él tenía problemas con el alcohol y atravesaron una crisis de pareja, pero él nunca se fue de la casa", comentó Adelina.
Zona conflictiva
Hasta el cierre de esta edición el caso estaba a caratular. "Aún no podemos hablar de homicidio. Estamos ante una muerte dudosa. La mujer vino a la comisaría. Estaba separada. El tenía exclusión del hogar pero se quedaba en la piecita del fondo de la casa. Ella llegó y lo encontró en esa pieza. Estaba acostado, golpeado en la cabeza. Todo es materia de investigación", explicaron las fuentes.
"En el lugar no hay signos de violencia. Parece que a él lo golpearon en otro lugar y se fue a su casa, se acostó a dormir y murió", añadieron.
Adelina Colque SUEGRA DE HUGO CÓRDOBA "Mi hija está muy mal. La estamos conteniendo. Ella nunca se imaginó que él estaba muerto".
El barrio Divino Niño está en una zona conflictiva, donde las peleas callejeras que involucran a grupos de adolescentes, jóvenes y hasta hombres mayores son una constante. "Hay varios grupitos que se agreden en plena vía pública. El hombre fallecido, por su adicción a las bebidas alcohólicas, se relacionaba con gente con el mismo problema", sostuvieron las fuentes.
El 2 de marzo de 2014, un joven de 24 años, Claudio César Flores, murió en una calle del barrio poco después de ser eviscerado. La tragedia se desencadenó en la puerta de una casa donde se celebraba una fiesta de 15. Cerca de las 5, según testigos, un grupo de menores de un asentamiento contiguo al inmueble donde se realizaba el cumpleaños, irrumpió iniciando un incidente sin mayores consecuencias. Sin embargo, la discusión hizo posible el robo de una motocicleta estacionada, propiedad de uno de los invitados. El rodado fue levantado y lo llevaron empujando cuesta arriba por una especie de lomada. Varios jóvenes, incluso chicas, se dirigieron hacia ese lugar a reclamar la restitución del rodado. Allí fueron recibidos por el otro grupo y se originó un feroz enfrentamiento que incluyó piedras, palos y machetes. La Policía arribó después y halló tendido en la calle a Flores, quien falleció por las gravísimas y profundas heridas de arma blanca que recibió.

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