El acuerdo para la construcción de la línea eléctrica proyectada entre Anta y Orán fue firmado el 25 de junio de 2014 por el gobernador Juan Manuel Urtubey y el entonces ministro de Planificación Federal, Julio de Vido.
Por ese acuerdo marco y otro convenio específico se estableció que la Nación transferiría a Salta $721 millones, no reintegrables, para financiar la citada línea de alta tensión y otro tendido, de igual capacidad, desde Joaquín V. González hasta la localidad santiagueña de Monte Quemado.
El Gobierno provincial se comprometió a completar los proyectos con recursos propios en caso de resultar necesario. También asumió la planificación, ejecución y puesta en marcha de las tareas necesarias para concretar las obras.
Un mes después, el 31 de julio, el exministro de Economía y actual jefe de Gabinete, Carlos Parodi, suscribió con Guillermo Coltrinari y Julio Usandivaras, directivos de Edesa, otro convenio por el que se delegó en la empresa la contratación de la primera de las líneas previstas en el acuerdo.
La cartera de Hacienda justificó la decisión en la celeridad que requerían las obras y la incumbencia técnica de la prestadora del servicio eléctrico de Salta.
Dudas
Edesa abrió las ofertas el 18 de septiembre y adjudicó los trabajos a Zoricich Construcciones Eléctricas el 30 de diciembre. El proceso generó dudas sobre el cumplimiento de los términos establecidos en la ley contrataciones, manifestadas en un pedido de informes de la Cámara de Diputados, y cuestionamientos al costo de las obras, avalado por los órganos de control intervinientes.
A casi dos años de la firma de los acuerdos, el anillado eléctrico que comenzó a ejecutarse en octubre de 2014 sigue inconcluso y la línea proyectada entre Joaquín V. González y la localidad santiagueña de Monte Quemado, sobre la ruta nacional 16, continúa siendo un proyecto sin plazos.

Zona con altos riesgos de cortes

Orán y San Martín cuentan con una infraestructura eléctrica obsoleta. El anillado eléctrico que se cerró en agosto de 2011, con líneas extra de alta tensión extendidas desde El Bracho (Tucumán), Cobos (Salta) y San Juancito (Jujuy) hasta localidades de Santiago del Estero, Chaco y Formosa, sacó del aislamiento eléctrico a buena parte del NOA y el NEA.
El norte salteño, sin embargo, sigue siendo una de las zonas del país más expuestas a caídas de tensión y apagones por su obsoleta infraestructura de transporte eléctrico. Desde 2005, en cada uno de sus informes anuales, la Fundación para el Desarrollo del Sector Eléctrico Argentino (Fundelec) ha marcado la creciente vulnerabilidad de Orán y San Martín, donde los márgenes de las saturadas redes que opera Transnoa exceden largamente los márgenes mínimos de seguridad.
Urundel, Colonia Santa Rosa, Pichanal, Hipólito Yrigoyen, San Ramón de la Nueva Orán, Aguas Blancas, Embarcación, Ballivián, General Mosconi, Tartagal, Aguaray y Salvador Mazza quedaron a oscuras, todas juntas, más de una vez, por alguna avería ocurrida en Jujuy.
El norte de Salta, insisten los expertos, está alimentado por una única línea con niveles de carga que provocan ostensibles caídas de tensión. Con un demanda en crecimiento, el área de Tartagal opera por debajo de los niveles de tensión permitidos, incluso con generación forzada. En el ENRESP esperan que el crónico problema se solucione con una estación transformadora que se encuentra en construcción y que podría entrar en servicio, según estimaciones oficiales, a fines de este año.
Orán, mientras tanto, espera por la línea que sumará otra alimentación en ese departamento desde Apolinario Saravia hasta Pichanal, donde se construye una nueva estación transformadora. Su habilitación está prevista para 2017.

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Sección Editorial

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martin lamens
martin lamens · Hace 7 meses

la obra es necesaria, ahora la forma de contratacion y eleccion de la empresa no parece muy transparente


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