Ante un inmenso público interconectado, con cerca de 70 mil personas siguiendo la videoconferencia y con llegada hasta la Antártida, ocurrió en Salta el acontecimiento de mayor acercamiento al futuro de las últimas décadas. Sin resonancia y con pocos "pescadores" de la importancia del hecho político local acontecido, quedó presentado el informe final sobre el impacto social de la educación en el desarrollo con equidad.
El trabajo se llama "Sin educación la Argentina no tiene futuro. Propuesta de una política de Estado para la Argentina". Los responsables institucionales de la publicación son el Foro de Educación del NOA del Bicentenario, la Fundación del Tucumán, Fundación Salta y Pedro Luis Barcia, de la Academia Nacional de la Educación.
En Salta los motores de la propuesta educativa, de enorme prospectiva, tuvo a dos emprendedores que en vez de renegar de la oscuridad que hay en el desarrollo educativo de todos los niveles, encendieron una luz: Patricio Colombo Murúa y Federico Saravia Toledo. El primero, llevó a la Universidad Católica de Salta a niveles altísimos de inserción con el desarrollo de la provincia; el segundo, un ilustre médico que dio a la disciplina todo su compromiso humanístico y social.
Colombo Murúa y Saravia Toledo estuvieron en el acto de presentación y acreditaron con sus prestigios que urge cambiar el sistema de valores y de gestión que hoy tiene la educación para que pueda derramar desarrollo y calidad de vida a los argentinos.
Estos emprendedores con tantos años de resultados en la acción educativa que sostuvieron en la comunidad local y nacional, deberían -juntos a otros expertos-, ser escuchados más seguido para que la formación, la gestión y los presupuestos de la educación no sean solo un gasto que carcome al PBI, sino una inversión de "paidea" (saber hacer y saber ser, según los griegos) distribuida virtuosamente en la sociedad.
La video conferencia central estuvo a cargo de Barcia que habló desde su experiencia de educador y también dejó a todos su sueño de que Argentina tenga la educación que se merece. Barcia desglosó la propuesta del grupo de investigadores y explicó, a todo el país que lo que escuchaba, el mensaje del pensamiento educativo de Sarmiento:"Hombre, Pueblo, Nación, Estado: todo está en los humildes bancos de la escuela".
Cuando habló Barcia no faltó el humor, el rechazo al pensamiento acrítico y la solución al problema educativo analizado. Deslumbró con su madura "paidea" de estar tanto tiempo en el campo de la educación. El trabajo que presentó fue una dirección clara para las categorías de ciudadanía y responsabilidad de las personas por medio de la formación de valores.
No hay que ser disléxicos, y considerar que el texto presentado, en su contenido tácito, devela que la educación es formadora de la subjetividad en tiempos de incertidumbre, globalización y exclusiones sociales.
El Estado tiene mucho que decir y también la praxis de los educadores que colectivamente hoy sobrevuela con una pregunta: ¿qué deseo tienen los padres para sus hijos en medio de tanto malestar educativo?.
La educación es modeladora de los ideales del yo, contribuye a la formación normalizante y a la socialización del sujeto. La educación trae la justicia e igualdad social (ideales de la desdicha argentina) y no es un valor de cambio como se pretende.

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Sección Editorial

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