El grupo yihadista Estado Islámico (EI) asumió recién ayer, a 48 horas del atentado, la autoría de la matanza que causó 84 muertos en Niza (sudeste de Francia), un ataque que por su magnitud, el perfil del autor y su modus operandi sitúa a Francia frente a un "nuevo tipo de atentado".
"Cambiamos de época. Francia tendrá que vivir con el terrorismo", afirmó el primer ministro, Manuel Valls, al evaluar el impacto político y emocional que tendrá el ataque perpetrado en Niza.
Ocho meses después de los ataques yihadistas en París en los que murieron 130 personas, Francia se sumió en un nuevo duelo nacional de tres días que culminará el lunes con un minuto de silencio al mediodía.
Aún en shock por la masacre perpetrada con un camión -la primera vez en Francia- y atormentados por las imágenes atroces de personas aplastadas bajo las ruedas del vehículo, los supervivientes y los familiares de las víctimas buscaban el sábado información o apoyo psicológico en los hospitales de la ciudad.
Hasta ayer el balance de la matanza seguía siendo de 84 muertos y 202 heridos, 52 de ellos entre la vida y la muerte. Entre las víctimas mortales figuran 10 niños.
En el hospital Fondation Lenval de Niza, donde fueron ingresados unos 30 menores, "cinco niños siguen en estado crítico, un niño estabilizado y tres con respiración asistida", informó el sábado Stéphanie Simpson, la portavoz del centro médico.
Diecisiete extranjeros murieron, asimismo, en el ataque, entre ellos tres alemanes, dos estadounidenses, tres tunecinos y tres argelinos.
Dudas sobre el atacante
El asesino, Mohamed Lahouaiej-Bouhlel, un tunecino de 31 años, "es un soldado del Estado Islámico", afirmó una agencia vinculada al EI.
"Al parecer, se radicalizó muy rápidamente. En todo caso, son los primeros elementos que aparecen a través de los testimonios de sus allegados", afirmó el ministro del Interior francés, Bernard Cazeneuve.
"Nos enfrentamos a individuos sensibles al mensaje del Estado Islámico que llevan a cabo acciones extremadamente violentas sin necesariamente haber combatido o haber sido entrenados", añadió el ministro, destacando que se trata de un "nuevo modo" que ilustra "la extremada complejidad de la lucha antiterrorista".
Pero los motivos que llevaron a cometer esta matanza a este individuo, descrito como un desequilibrado por sus antiguos vecinos, siguen situándose en el centro de la investigación.
El asesino tenía un historial de amenazas, violencia y robos cometidos entre 2010 y 2016, pero "nunca había sido fichado ni dio el más mínimo indicio de radicalización".
Casado y padre de tres hijos, este conductor transportista se encontraba en proceso de divorcio.
Según su padre, sufrió una depresión a principios de los años 2000 y no era religioso. En tanto que una fuente cercana a la investigación aseguraba: "El asesino tenía relación con personas que estaban en contacto con radicales, pero eso no prueba nada y la investigación tendrá que establecer si tuvo cómplices".
Cuatro hombres del entorno del asesino fueron detenidos el sábado. Su exmujer seguía bajo arresto desde el viernes

¿Falló la seguridad en los controles?

Sectores políticos y de la prensa, muy duros el día después de la masacre. Casi dos días después del atentado en la turística localidad de la Riviera Francesa, la prensa y los referentes políticos se preguntan cómo fue posible que el inmenso camión de 19 toneladas consiguiera penetrar la noche del jueves en la zona de celebraciones, reservada a peatones y bajo vigilancia policial.
¿Cómo pudo entrar ese camión en una zona peatonal y asegurada?", cuestionaba Christian Estrosi, presidente de la región Provenza-Alpes- Costa Azul, que incluye Niza.
A estos cuestionamientos se sumó la presidenta del ultraderechista Frente Nacional, Marine Le Pen, quien ha llamado a exigir más mano dura: expulsiones de radicales y de todo extranjero delincuente, entre otras medidas. "Los franceses no aguantan más el letargo gubernamental", dijo.
Le Pen lanzó ayer un demoledor mensaje: "Francia es un país grande con medios para defenderse, pero como sus dirigentes son pequeños, ni saben ni quieren hacerlo".
El pedido de Hollande
Desde el Gobierno, en tanto, lo que se busca es llamar a la unidad nacional. Tras la reunión de crisis, el presidente François Hollande denunció la "tentación de dividir el país", según el portavoz del Gobierno, Stéphane Le Foll, y lanzó un llamamiento a la "cohesión" y a la "unidad" de Francia.
El presidente Hollande anunció la prolongación del estado de emergencia tres meses más. Dicho régimen, decretado tras los atentados del 13 de noviembre, facilita los registros policiales y el arresto domiciliario de sospechosos.

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