La idea del debate fue buena, se respetaron las reglas y los temas.
Los tonos, matices y rostros de cada candidato fueron determinantes cuando les tocó hablar, con más calma, Mauricio Macri, y hasta una cierta agresividad al hacer su diagnostico de la actual situación, especialmente de la economía.
Ambos fueron contundentes en sus afirmaciones pero la mayoría de las preguntas realizadas por el otro candidato no las contestaron, solo se limitaron a exponer propuestas que ya las conocemos porque son usadas en cada una de sus campañas.
Hubo muchas críticas y alabanzas a las gestiones que realizaron en sus respectivos territorios aunque Scioli permanentemente buscó tomar distancia del kirchnerismo de estos 12 últimos años. Llamó la atención que no se mencionara la muerte del fiscal Nisman, por ejemplo, o cómo se hará para atraer capitales para invertir o reducir la inflación, o disminuir la pobreza o el sinceramiento de las cifras. Lo que enriqueció el debate fueron los comentarios
pre y posparticipación de los candidatos pero teniendo claro que las opiniones de los analistas elegidos tuvieron la orientación del medio de comunicación en cada caso.
El debate no modificará demasiado la elección. Y esto tiene un final abierto y el resultado se conocerá el próximo domingo.

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Sección Editorial

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