El 95% de las mujeres transexuales en Salta ejerce la prostitución, de acuerdo con una estimación de la organización que nuclea a las que se encuentran en esta situación. La discriminación es la principal causa por la que no pueden encontrar trabajo y piden una zona donde "ganarse la vida sin molestar a los demás".
La ley provincial 7135, aprobada en 2015, facultó a los municipios a crear áreas donde esté permitida la prostitución callejera y volvió a abrir el debate sobre el tema. Actualmente, la oferta de sexo en la vía pública tiene una pena de arresto de 20 días o multas cercanas a los 3.000 pesos.
Daniela Funes Xamena, presidenta de Mujeres Trans Autoconvocadas (MTA), dijo que necesitan un lugar de la ciudad donde se les permita ejercer. "Lo que queremos es un espacio donde no molestemos a los vecinos y tengamos garantizada la seguridad", manifestó.
La referente detalló que MTA agrupa unas 100 jóvenes que ejercen la prostitución y representan al 95 por ciento de las transexuales de Salta capital.

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"Esa es la realidad. Para las compañeras que no pueden o no quieren salir de la calle, la zona roja es la única forma de parar la represión policial", señaló.
Desde la entidad quieren concentrar en un lugar la oferta sexual que hoy se reparte, ilegalmente, en ocho sectores: barrio Hernando de Lerma, Villa Soledad, parque San Martín, alrededores del Hogar Escuela, monumento al quirquincho, Mitre al 2000, avenida Tavella y villa San Antonio.
María Julieta Morales, miembro de MTA, apuntó a la discriminación. "No elegimos la calle de un día para el otro. La sociedad tiene que entender que este es un camino por el que nos llevaron desde que tuvimos una elección sexual a los 12 años y enfrentamos el rechazo de la familia y la escuela", sostuvo.
Las representantes de MTA expresaron que, en el debate por la zona roja, están en desacuerdo con la titular de ATTTA (Asociación de Travestis Transexuales y Transgéneros de Argentina), Mary Robles, que no se mostró de acuerdo con la iniciativa de generar un sector para el comercio sexual y consideró, en cambio, que la salida es la inserción laboral de las que viven de esta actividad.
"No conozco ni una chica trans que haya sido incluida. Presentamos currículums pero nunca nos llaman ni para una entrevista", aseguró Nancy Eva Luna, que es enfermera y no encuentra trabajo.
"Hay mucha demagogia. La inclusión es un proceso que lleva tiempo y hay que resolver qué hacemos con las chicas ahora", dijo Daniela Funes Xamena. "Mary Robles ya no nos representa. Nosotras somos autoconvocadas", agregó María Julieta Morales.

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