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El abrazo para el alma, doce meses después
La historia de Arturo Palma y su hijo Horacio se hizo conocida gracias a una publicación de El Tribuno. La nota, del 17 de diciembre, relataba el abrazo que se dieron ambos cuando se reencontraron en el lugar del accidente.
"El tío de Horacio, Sergio Ortega, sacó la foto con su teléfono y sin saberlo inmortalizó el abrazo que de alguna forma era también el abrazo de millones de argentinos", comentaba la nota.
En la actualidad Arturo sigue siendo periodista y Horacio continúa en las fuerzas de seguridad pero ya no se encuentra en el destacamento Móvil 5 de Santiago de Estero. Su padre comentó que hace un mes se recibió de cabo.
"Es un momento que no lo voy a olvidar nunca más. Son momentos muy impactantes. Yo recuerdo cada instante y la verdad que para mí es fuerte volver a recordarlo", expresó Arturo en diálogo con El Tribuno con una voz casi temblorosa.
A un año de la tragedia, Arturo confesó que pese a no haber perdido a su hijo se encuentra muy dolido por lo que pasó.
"Estos gendarmes están siendo olvidados por esta sociedad", manifestó. Al igual que los familiares de las víctimas, comparó la tragedia de los gendarmes con el accidente que sufrió el equipo de fútbol Chapecoense. "Nosotros hemos perdido 43 vidas de gendarmes que velaban por nuestra seguridad y no tuvieron el mismo reconocimiento que el equipo brasileño", expresó Arturo.

El día de la tragedia

"Mi hijo no venía en el colectivo siniestrado, él no sufre el accidente pero yo no lo sabía, tenía la incertidumbre de no saber si le había pasado algo", expresó el periodista. El 14 de diciembre, Arturo recuerda haberse despertado a las seis de la mañana e inmediatamente prendió el televisor. La ansiedad y la angustia lo invaden al enterarse de la trágica noticia. Arturo, en compañía de su hermano, partió al lugar del accidente. "Fueron horas terribles de viaje. Mi familia estaba destrozada temiendo lo peor, pero gracias a Dios no pasó lo que nosotros temíamos", relató el periodista.
Cuando llegó al lugar del accidente recién pudo reencontrarse con su hijo a las dos de la tarde. Los jefes de Horacio le dieron diez minutos para que esté con su padre ya que debía seguir trabajando para sacar dos cuerpos dentro del micro. "Le agradecí a Dios en ese momento y me lo quise traer", comentó Arturo.
Después de ese abrazo eterno que quedó para la posteridad, Arturo pegó la vuelta para Orán pero con la tranquilidad de que su hijo estaba a salvo.

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