En Coronel Juan Solá, estación Morillo (Rivadavia), el pueblo está sumido en el luto. Esta ciudad "rural", que reúne el número de habitantes pero no los servicios para tener categoría de ciudad "normal", despertó el sábado con la peor noticia: un jóven muy querido había muerto luego de chocar con su moto a un animal, se cree que era un burro, en la oscura ruta de tierra por la que se dirigía a la exhibición de Educación Física de su colegio, el viernes por la noche. La tragedia dejó al desnudo una vez más el aislamiento que viven tantos vecinos del interior salteño y las ineficientes comunicaciones que impiden desde la señal para un llamado telefónico de emergencia, hasta el aterrizaje del avión sanitario por falta de una pista. Ni decir que la inmensa voluntad e idoneidad de los médicos y enfermeras de los hospitales no resulta suficiente cuando falta equipamiento básico, como oxígeno, aspirador y otros elementos que dividen las aguas entre la vida y la muerte.
Cristian Javier Giménez tenía 16 años, era el hijo del medio entre ocho hermanos. Perdió la vida en la ruta que va desde el paraje Buenavista, hasta donde fue a buscar a su mamá, Irene, para que lo acompañara a la exhibición escolar. Ella le dijo que se adelantara. 10 minutos después, la mujer encontró a su hijo tendido en el suelo a mitad de camino, a las 20.15. En vano intentó pedir ayuda con el celular en un día que como tantos otros, estuvieron sin señal y sin internet. Fue en busca de ayuda a Coronel Juan Solá, donde familiares lo trasladaron al hospital del pueblo en una camioneta. Pese a los esfuerzos de los profesionales, a la medianoche Cristian murió.
Ricardo Giménez, tío del desafortunado adolescente, contó: "No hubo manera de pedir auxilio con el celular. Llegó con vida al hospital de Morillo y lo atendió excelentemente el doctor Ponce, hizo todo sin aparatos, no había oxígeno ni aspirador, y no se lo podía trasladar porque tenía una hemorragia; pedimos el avión sanitario y nos dijeron que a esta zona no vuela de noche porque Morillo no tiene pista de aterrizaje".
Giménez agregó: "La ambulancia estaba lista para trasladarlo a Orán, pero el médico intentaba estabilizarlo antes. Tenemos un gran dolor, y no sabemos si mi sobrino tenía alguna chance de vivir porque no tuvimos los medios para comunicarnos y trasladarlo a un hospital de complejidad".
Y fue enfático al decir: "Necesitamos un buen servicio de celular, que no nos digan "no tenemos reclamos de la zona'', "reinicie su celular'' cada vez que nos quejamos; es una burla. Además, los hospitales de lugares tan alejados tienen que estar bien equipados".

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maria torres
maria torres · Hace 21 días

y ahora, a que médico le hechamos la culpa?


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