El ajedrez simboliza la esquematización de una guerra y, de alguna manera, la situación que se presenta en los intercambios telegráficos entre la empresa y el trabajador, requiere de un pleno conocimiento de las tácticas y estrategias apropiadas para ese singular combate. Pero la velocidad en que se desarrolla, se asemeja más a las variantes de la "blitzkrieg" (guerra relámpago) o del "ajedrez ping pong".
En el ajedrez no hay un bando "bueno" y otro "malo", no hay "justo" e "injusto"; ganará quien tenga mayor habilidad para mover las fichas. Esos movimientos previos definirán el combate. Decía Sun Tzu: "Lo supremo en el arte de la guerra consiste en someter al enemigo sin darle batalla". Muchos juicios ya han decidido su suerte apenas concluido el intercambio telegráfico. Se trata de obtener una ventaja, aprovechando los puntos débiles del adversario. Otro genial estratega militar, Carl Von Clausewitz, decía: "Para que al oponente se someta a nuestra voluntad, debemos colocarlo en una tesitura más desventajosa que la que supone el sacrificio que le exigimos".
Algunas recomendaciones prácticas
1. El trabajador debe intimar en el domicilio que figura en el recibo de sueldo aunque no coincida con su lugar de trabajo. Si es trabajador no registrado podrá enviar el telegrama al domicilio real del empleador o al del lugar de trabajo.
2. El empleador debe tener la precaución, al inicio de la relación laboral, de hacer firmar al trabajador un formulario en el que registre su domicilio y demás datos personales, bajo firma y compromiso de notificar todo cambio.
3. Los trabajadores cuentan con el beneficio del telegrama obrero gratuito, pero además en la página web del correo pueden directamente descargar un formulario interactivo para completar en la misma computadora. También pueden imprimir el formulario y llenarlo en forma manuscrita, pero deberá ser en letra imprenta y todo en mayúsculas.
"Los trabajadores cuentan con el beneficio del telegrama obrero gratuito para mandárselo a su empleador".
4. Tanto empleadores como trabajadores tienen la oportunidad de realizar el seguimiento de la pieza postal (es importante que lo hagan), a través de la misma web. Para ello deberán buscar la identificación, que mediante un sticker, se agrega al telegrama o carta documento. Esa identificación está en una oblea azul ridículamente pequeña y prácticamente ilegible.
5. No es conveniente continuar un intercambio telegráfico sin haberse cerciorado si la pieza postal enviada anteriormente fue entregada o está demorada. La consulta también puede hacerse personalmente en el correo.
6. Cada parte es responsable del medio elegido para notificar. La jurisprudencia considera que quien elige un medio de comunicación corre con los problemas que el mismo presenta; por ejemplo, que el correo extravíe el mensaje. Sin embargo se considerará válida la notificación si el destinatario ha realizado maniobras, como mantener el domicilio cerrado o negarse a recibirla.
7. El silencio no es salud para el empleador. La ley de contrato de trabajo (LCT) le impone responder, en un plazo de dos días hábiles, las intimaciones que le formule el trabajador. Si así no lo hiciera, se presumirán como ciertas las manifestaciones formuladas por el empleado. Por el contrario, el silencio del trabajador ante requerimientos de la empresa, en ningún caso puede ser considerado como presunción en su contra que conduzca a sostener la renuncia a cualquier derecho laboral.
La redacción de estas comunicaciones requiere un profundo conocimiento en esta especialidad del derecho, que no siempre es suplida por otros profesionales o por los empleados de los organismos laborales. Hasta un error tipográfico puede convertirse en la causa decisiva para definir una contienda judicial. Como decía el genial maestro internacional de ajedrez Savielly Tartakover: "El vencedor de una partida es el que comete el penúltimo error".

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora