El gobierno de Brasil tiene una aprobación de apenas 8,8%, según un sondeo divulgado ayer, que muestra que más del 80% de los encuestados considera que la presidenta Dilma Rousseff no sabe lidiar con la crisis económica.
No obstante mantenerse en niveles de un dígito, el respaldo a la gestión de Rousseff tuvo un pequeño repunte respecto de la medición de julio, que llegó a un mínimo histórico de 7,7%.
El estudio realizado por la firma MDA a pedido de la Confederación Nacional de Transporte (CNT) mostró que, tras varias semanas de tensión política por la amenaza de un impeachment, el gobierno registra una reprobación de 70%, mientras que el 20,4% considera que la gestión es regular y el restante 0,8% no contestó.
La encuesta reveló asimismo que 80,6% considera que la presidenta no ha podido lidiar con la crisis que sumió al país en una recesión en el segundo trimestre.
La economía brasileña atraviesa un año crítico que proyecta irradiarse en 2016. La inflación medida a 12 meses fue de 9,49% en septiembre, el desempleo se mantiene en 7,6% y el real se ha depreciado cerca de 30% ante el dólar.
El escenario brasileño empeoró luego de que la agencia S&P le quitara al país el grado de inversión, una decisión que se especula será imitada por otras grandes agencias de calificación.
La crisis ha desatado una cadena de protestas y huelgas en el país, mayormente para reclamar ajustes salariales y protestar contra el plan de austeridad del Gobierno.
Juicio político
En este contexto, la oposición impulsa la realización de un juicio político contra la mandataria, una iniciativa que ganó fuerza en las últimas semanas después de que la auditoría de la república considerara que el Gobierno adulteró las cuentas públicas del año pasado.
Rousseff defiende su gestión y acusa a la oposición de querer hacerse del poder mediante un "golpe".
Desde que asumió su segundo mandato en enero, el apoyo al Gobierno cayó en picada.

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