La Cuestión de Malvinas es un asunto muy importante en el sentimiento de cada uno de los argentinos, pero es necesario reflexionar y preguntarse cuánto se conoce el tema y cuánto importa en el resto del mundo.
El primer objetivo de la investigación del equipo del Instituto de Derecho Internacional para el seminario - debate desarrollado el sábado 11 en la Ucasal se centró en describir la situación internacional compleja que actualmente enfrenta el gobierno argentino de Mauricio Macri en este asunto primordial de nuestra política exterior. Para ello, se tomaron en cuenta los lineamientos básicos que se desarrollaron en estos últimos seis meses de gobierno argentino desde la Presidencia de la Nación y desde la Cancillería nacional, en base a una investigación documental, que revisó los discursos y declaraciones públicas de los presidentes y ministros de Relaciones Exteriores y Culto, informes oficiales, artículos periodísticos y opiniones de expertos relativos al tema.

Un tono más suave

La actual administración argentina buscó en la cumbre bilateral con el Reino Unido, en el foro de Davos, bajar los niveles de hostilidad con los británicos y mermar la "retórica agresiva" con los isleños, luego de las tensas relaciones que existieron durante el mandato de Cristina Fernández de Kirchner debido al incorporación del Malvinas en los tratados de la constitución europea como territorio de ultramar del Reino Unido, las denuncias de militarización y nuclearización de la zona, por la exploración de hidrocarburos en la plataforma continental argentina y por la realización del referéndum a los isleños para continuar con el status político actual que le brinda el Gobierno británico. Hay que destacar que todos estos actos unilaterales del Reino Unido, que violan las resoluciones 2065 y 31/49 de las Naciones Unidas, fueron llevados a cabo por el mismo Gobierno, el del conservador David Cameron. Así, aunque el Gobierno de Argentina cambió, el del Reino Unido es el mismo y es el Gobierno con quien más se tensaron las relaciones bilaterales desde el fin de la Guerra de la Malvinas de 1982. También hay que considerar que desde la usurpación de los archipiélagos de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur por parte del Estado británico en 1833, por la intransigencia de la postura inglesa nunca se pudo negociar el tema de la soberanía entre los dos países en el marco establecido por el derecho internacional.

La multilateralización

Si bien la Cuestión Malvinas es una disputa bilateral, su proyección y ubicación en el cambiante escenario internacional presenta puntos de contactos con los acuerdos multilaterales de los que forma parte Argentina. Implica una obvia referencia al Derecho del Mar y al Tratado Antártico por la plataforma continental argentina y la proyección geopolítica hacia el continente blanco que cada vez cobra más interés en los estados del mundo al derecho ambiental internacional -por la conservación de la biodiversidad del Atlántico Sur y la no contaminación de la Antártida- y al derecho de la integración, sobretodo, con el surgimiento y consolidación de los bloques regionales Unasur, Celac y Alianza del Pacífico, entre otros. En al análisis de la estrategia argentina se tuvo en cuenta el proceso mundial de multilateralización política explicado por la emergencia de China, India y Rusia y la paulatina decadencia de Estados Unidos y Europa, lo que corre el eje de la política internacional hacia el Océano Pacífico y mira hacia las potencialidades de los espacios del hemisferio sur del planeta. Por esta situación, Malvinas pasa de ser el último bastión del Atlántico a convertirse en la primera puerta de entrada al Pacífico. Desde esta óptica, se destacó sobretodo la política de conocimiento e inclusión de la cuestión Malvinas en las agendas de debate y declaraciones finales de los distintos foros multilaterales, regionales e internacionales durante los primeros 15 años del siglo XXI, iniciada por el gobierno de Néstor Kirchner, profundizada en el de Cristina y por ahora, continuada por el gobierno de Macri. Prueba de ello es que en las últimas cumbres del Mercosur (diciembre de 2015) y la Comunidad Estados Latinoamericanos y el Caribe (Celac - enero de 2016), Argentina mantuvo las medidas específicas que establecían el no ingreso a puertos de los países sudamericanos de buques con banderas ilegítimas de las Falklands, medida tomada en 2012. En cuanto al resto de la comunidad internacional, como el Grupo de los 77 más China, las Cumbres Iberoamericanas y los encuentros con los países árabes se limitaron a reconocer que la zona está en disputa territorial y a instar al Reino Unido que reanude las negociaciones en el marco de las resoluciones de las Naciones Unidas.

Un manto de neblina

La estrategia de conocimiento de Argentina arroja actualmente resultados ambiguos: si bien el respaldo latinoamericano "a los derechos legítimos de Argentina sobre Malvinas" es fuerte, se vuelve difuso en el resto de la comunidad internacional. Basta considerar el peso relativo de un bloque emergente como el sudamericano frente a un Estado incluido en las alianzas regionales que trazan el rumbo de las relaciones internacionales actuales, como el Reino Unido. En conclusión, el cambio de eje de las relaciones internacionales hace todavía mucho más complejo el diseño de una estrategia para recuperar Malvinas, lo que implica necesariamente el desarrollo integral de una política coherente que incluya una clara percepción del mundo en el cual nos encontramos.

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