La postergada cuenca del río Bermejo es testimonio del desaprovechamiento de las ventajas naturales, habitual en la Argentina.
Anoche, en las instalaciones de la Cámara de Comercio, el Centro de Estudios Juan Domingo Perón planteó un enérgico reclamo para que el desarrollo estratégico de esa cuenca de casi 130 mil kilómetros cuadrados sea incorporado al Plan Belgrano y se ponga en marcha una históricamente demorada decisión.
El presidente de la entidad, Julio San Millán, explicó que en el artículo 44 del proyecto de presupuesto nacional 2017 figura la aprobación de avales para que las provincias de la cuenca se endeuden por casi 3.000 millones de dólares para la ejecución de obras de infraestructura que permitan el riego, el manejo de los sedimentos y el control de enorme e inestable caudal.
"Las provincias no tienen capacidad de endeudamiento de esa magnitud, pero se trata de un proyecto que es de interés nacional y no se debe dejar pasar la oportunidad", opinó el extitular de la Corebe.
Lejos de ser un sueño, esas obras, agronómicas y estructurales, según explicó el ingeniero agrónomo de la UNSa Ramón Osinaga, permitirían el desarrollo sustentable -es decir, económico, humano y ambiental- e incorporarían a una amplia región al sistema productivo.
Al fin y al cabo, es lo que han hecho los países desarrollados, y los salteños que durante cuatro siglos intentaron convertir al Bermejo en vía navegable. "La inversión en el Bermejo produciría ahorros de combustible y de dragado en toda la cuenca del Plata, garantizaría desarrollo productivo e industria alimentaria, y calidad de vida en toda la región norte", opinó Osinaga.
El doctor en Geología Ricardo Alonso desarrolló un cuidadoso informe sobre la evolución geológica de los Andes y las sierras subandinas que dieron origen, a lo largo de 40 millones de años, a la cuenca que atraviesa hoy geografías "muy blandas" que derivan en socavones, erosión, inundaciones y una enorme masa de sedimentos rojizos.
El Bermejo recorre 1.300 km, desde los ecosistemas montañosos hasta la llanura chaqueña y el Paraná. El régimen hidrológico es netamente pluvial y es el mayor productor de sedimentos de todos los ríos de América -y el quinto en el mundo- en relación con las superficies de cuencas.
El ingeniero Adolfo Larrán explicó que la construcción de presas, canales de riego y canales de navegación en distintos puntos de la cuenca haría posible la generación de energía hidroeléctrica y la incorporación a la actividad productiva de una superficie con expectativas asimilables a las de la Pampa Húmeda. Además, Larrán comparó el costo del transporte en camión (US$ 28 dólares la tn) con el de las barcazas que podrían desplazarse por el río (US$ 9) y estimó que en 2017 hubieran generado un ahorro de $ 2.000 millones solo en transporte.
"No es una utopía -afirmó el exdiputado Antonio Lovaglio- el desarrollo de la cuenca del Bermejo, depende de una decisión política que a su vez requiere que el Estado nacional tome conciencia de que, al ponerla en marcha, transformará al país".

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