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El campo laboral es inestable para incluir a los jóvenes
Revisar las condiciones actuales del campo laboral posibilita tener un panorama más claro respecto de las causas que empujan a los jóvenes al desempleo. La reducción de las contrataciones y las exigencias del mercado son dos ejes explicativos claves.
Al respecto, Romina Setti, licenciada en Recursos Humanos y directora de Perform Consultora, aseguró: "La necesidad de incorporar trabajadores jóvenes fluctúa constantemente, teniendo en cuenta los diferentes puestos de disponibles o la cultura organizacional de cada institución".
La especialista indicó que "los jóvenes son más requeridos en puestos que necesitan competencias tales como autonomía, creatividad y capacidad de realizar tareas en simultáneo. Esto no implica que otra persona no pueda llevarlo a cabo, pero son características particulares de los jóvenes".
Las generaciones contemporáneas tienen la particularidad de haberse criado en medio de un entorno de múltiples flujos comunicativos. Ello acarrea que tengan complicaciones para concentrarse o ser metódicos, pero los hace propensos a ejecutar muchas tareas en simultáneo.
La sobreedad se intenta contrarrestar en el nivel secundario con los planes Fines y el Polo de Reingreso. En la primaria, con el plan de Aceleración y de Terminalidad.
"Esta generación nació en la era digital y adoptó comportamientos específicos vinculados con la independencia, la conciliación de la vida laboral y familiar, y la flexibilidad", argumenta Setti. Son más indicados para puestos de servicios y proyectos de corto plazo. Aseveró también que requieren atención particular, que están atravesados por contextos vertiginosos adonde las motivaciones se deben encontrar en diversas cuestiones que van más allá de lo puramente monetario.
"Los jóvenes tienden a desmotivarse y prolongar la búsqueda de empleo concentrándose en factores externos, en vez de en sus fortalezas o debilidades que les permite mejorar sus competencias y habilidades, y lograr conseguir un empleo", comentó sobre aquellos que desisten en el rastreo de una oportunidad laboral.
La licenciada finalizó: "Los jóvenes que ni trabajan ni estudian, necesitan motivación. Se caracterizan por ser indecisos, con falta de capacidad para tomar decisiones y con miedo al fracaso".
El remate de Setti pone de manifiesto el desfasaje que existe entre determinados requerimientos del mercado y las particularidades que encierran estas subjetividades juveniles. A todo ello se suman las condiciones de flexibilización e inestabilidad laboral, que provocan la automarginación de los nuevos trabajadores.

Gerardo Bianchetti: "Hay saberes que se legitiman más, eso aleja a los chicos"

Entrevista al docente y especialista en Ciencias de la Educación

¿Cómo analiza usted la categoría "ni-ni"? ¿Encierra estigmatizaciones?
A veces sí, pero también son realidades que tienen que ver con los cambios en el mundo del trabajo y con otras situaciones. Hay chicos a los que les gusta la música, y esa podría ser una forma de canalizar su proceso educativo, lo formal puede venir después de saciar sus intereses. Puede pasar que uno empieza por la música y termina por los libros, o al revés.
Socialmente algunos saberes se legitiman más que otros, lo que no significa que en sí mismos sean mejores. Hay que brindar alternativas en las actividades, porque a veces los jóvenes no se sienten atraídos por la educación.
¿Le parece que hay condiciones estructurales de la sociedad que marginan a determinados jóvenes?
Sí, además hay una idea estructurada de qué tenés que hacer, es esto o lo otro determinantemente, los pasos que tenés que dar están delimitados, cuando alguien no cumple con esos pasos parece una persona extraña.
Muchas veces, los padres y la sociedad en general tienen una idea estructura de los pasos, de la secuencia obligada y no toda la gente camina así. Hay ejemplos históricos, se decía que Einstein no era buen alumno en la escuela, y fue un genio.
Hablando de la categoría en sí, del concepto "ni-ni", ¿le parece que se lo utiliza para criminalizar a los jóvenes, asimilándolos al consumo de drogas, la inseguridad, la delincuencia, la holgazanería?
Sí, por supuesto, lógico, ahí está el uso despectivo. Esa acepción peyorativa forma parte del discurso autoritario que construyen las sociedades. Porque tanto en Europa como en el resto del mundo, la mayoría de los desocupados son jóvenes, al haber una reducción en la economía, los primeros que quedan afuera, sin posibilidades, son los jóvenes. Además, la tecnología ha ido reemplazando a la mano de obra.
Hay quienes lo toman de manera peyorativa para criticar como si las soluciones fuesen más simples. Las empresas y la sociedad también deben contribuir a buscar soluciones.
Hay muchos actores, es una problemática social compleja...
Claro. Los jóvenes que no trabajan ni estudian son consecuencia de la forma que adopta una sociedad. Existe un mercado laboral restringido. Hay un fenómeno que se analiza desde la sociología. Se distinguen los que buscan y no encuentran y los que se han cansado de buscar y no encontraron y ya ni siquiera buscan. Hay un porcentaje de gente que deja de buscar, porque se siente afuera de ese sistema. Estamos hablando de desocupación estructural.

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