El campo respira y guarda la euforia para cuando Mauricio Macri tome las primeras medidas, que eliminarían las restricciones a las exportaciones y la mayoría de las retenciones, lo cual hace prever que dará su fruto económico a todo el país.
Pero hay una certeza, según los referentes consultados por NA: viene una nueva época y en el recuerdo quedará cuando una mandataria de la Nación pudo calificar a la soja, el principal producto agropecuario de la Argentina, del que se genera casi 60 millones de toneladas al año, de forma despectiva.
Cristina Kirchner nunca se arrepintió de haber dicho en 2008, año en que se largó la férrea lucha del gobierno con el campo a causa de la Resolución 125 que intentaba que las alícuotas de los
derechos de exportación de los granos fueran móviles, que la soja era como un yuyo.
Explicó que "en términos científicos prácticamente" la "soja" es "como un yuyo, que no necesita", casi de "cuidados" y agregó que ni siquiera el herbicida glifosato lo mata.
Ahora se abre una nueva etapa de aires renovados y así el futuro jefe de Gabinete del Ministerio de Agricultura, el ex CREA Guillermo Bernaudo manifestó esta semana que el "sector agroindustrial" en la nueva gestión del país ha tenido una "especie de distinción especial".
"En los planes originales de hace dos años hubiera estado en el área de Producción y sin embargo se le mantuvo el rango de Ministerio porque está el convencimiento de que lo que ha sido el combustible del desarrollo del país se convierta en el motor", dijo Bernaudo en la reunión de fin de año de AFOA, la Asociación Forestal Argentina, un rincón productivo postergado por la administración saliente.
El jefe de Gabinete dialogó con NA luego de ratificar que "no hay un megaministerio de Economía, porque se ha querido dar muchos mensajes, uno de ellos es por ejemplo que la Secretaría de Comercio salga del ámbito donde estaba y vaya a Producción porque el comercio es parte de la cadena de valor de la producción".
Respecto del sector agroindustrial se mostró convencido que será el "motor" que traerá lo que la Argentina necesita: "divisas, empleo e inversión".
En este sentido, durante el encuentro de fin de año se destacó que una hectárea de soja significa 500 litros de aceite de esa oleaginosa que a su vez se transforman en 500 litros de biocombustible.
El "yuyo" es productivo al igual que son las decenas de economías regionales que esperan una atención especial como el despliegue de infraestructura prometido en el denominado Plan Belgrano que está concebido para desarrollar las provincias del norte argentino.
Bernaudo aclaró que no son improvisados y en la cancha se verá si esta información es veraz; por lo pronto aseguró que al Ministerio de Agricultura llega un equipo que hace cuatro años que trabaja desde la Fundación Pensar, en los planes de Gobierno que pondrá Cambiemos en la práctica.
Otra de las promesas de Cambiemos que repitió este ingeniero agrónomo afincado desde hace 30 años en La Paz, Entre Ríos, es que las metas de lograr pobreza cero, terminar con el narcotráfico y motivar la inclusión de los argentinos se lograrán con una gestión de "puertas abiertas".
Mientras tanto, ya se empiezan a ver algunas señales de confianza -Bernaudo había pedido "esperanza" y "expectativa"- y corresponde a la firma Arcor, de capitales argentinos nacida en Córdoba, en el seno de la familia Pagani que antes de que asumiera Macri compró el 25 por ciento de la empresa láctea Mastelloni (La Serenísma) con el objetivo de obtener el control total en los próximos años.
El acuerdo además contempla el derecho otorgado por Arcor a los accionistas de Mastellone para que los mismos puedan vender sus acciones a Arcor por hasta un total del 49% del capital social entre 2017 y 2020, mientras que a partir de 2021 ese derecho se amplía hasta el 100% del paquete accionario.
En lo inmediato el ingreso de Arcor como accionista minoritario de Mastellone Hnos podría permitir a la empresa reforzar el segmento de helados desarrollado por la compañía.
Así en el ámbito agroindustrial se aguarda y, entre ellos el forestal, que una serie de inversiones sean el combustible de los nuevos tiempos que pueden venir.

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