El caso de Vicente, el desnutrido caballo que el martes cayó exhausto en la vía pública, puso sobre el tapete el tema de los carreros, que no solo produce urticaria en el Concejo Deliberante y en el Ejecutivo municipal, sino que desnuda las falencias del sistema. En la ciudad, la actividad de los vehículos de tracción a sangre está prohibida por ordenanza 1.470, pero jamás se cumplió. Mejor dicho, jamás se la hizo cumplir.
La norma de marras prevé el reemplazo de los carros por vehículos a tracción motora, pero las personas que explotan esta milenaria actividad argumentaron desde cuestiones económicas hasta culturales. Fue así que la ordenanza cayó en saco roto. Por ese motivo, el año pasado tomó estado parlamentario un proyecto del concejal Gastón Galíndez que apuntaba a darle una solución coyuntural a esta problemática. Lo que se proponía era la erradicación gradual y progresiva de los carros del ejido de la ciudad y reconvertir esta actividad.
En este caso la palabra "erradicación" volvió a producir espanto en la Agrupación de Carreros y pese a que el autor de la iniciativa aclaró que el objetivo no era eliminar la fuente de trabajo sino generar alternativas para la reconversión y un mejor bienestar familiar, el tema terminó diluyéndose.
Lo que pasó con el tísico caballo que se desplomó en la calle Vicente López al 100 hizo estallar las redes sociales y se marcó con más fuerza la dicotomía entre los carreros y las asociaciones protectoras de animales. "A las dos partes le asisten razones y no es un tema fácil de resolver, pero tenemos que avanzar en una solución y no esperar que un caballo caiga exhausto en la calle para resolver esta cuestión", expresó la concejal Socorro Villamayor. Reconoció que se trata de un tema que no se puede dilatar más y que la tarea de los carreros no se la puede erradicar de un día para otro.
"Lo primero que debería hacerse es un censo para determinar la cantidad de carros y familias que explotan esta actividad. A partir de allí, identificar con una chapa patente los vehículos, controlar el estado mecánico, fijar el peso máximo que puede transportar y que los animales sean sometidos a un control veterinario", sostuvo Villamayor. También señaló que se deben establecer las zonas de circulación de los carros, con restricciones de ingreso al macro y microcentro. Además, planteó que para abaratar costos al carrero, el Estado podría gestionar parte de los extensos terrenos del Ejército donde los animales tendrían asegurada su dieta alimentaria y así evitar que se repitan casos como el de Vicente.
"Es un pena que la gente solo hablé y se asombre por el animal que se desplomó y no de quien iba en el carro. Era un menor de edad", expresó el concejal Galíndez. Agregó: "Hay que lograr financiamiento para cambiar carro y caballo por motocargas, y en esto se tienen que involucrar los gobierno nacional y provincial".

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Sección Editorial

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· Hace 2 meses

NI UN SOLO CARRERO SIN TRABAJO, SON CASI TODOS POBRES. EL ESTADO DEBE GARANTIZARLES UN BUEN TRABAJO Y UN NIVEL DE VIDA DECOROSO. BASTA DE BODAS FASTUOSAS Y NO A LA POBREZA EN SALTA

Gilgamesh Enkidu
Gilgamesh Enkidu · Hace 2 meses

el Estado es CULPABLE. Se puede ser culpable por hacer u OMITIR como en este caso que ya hay un instrumento Legal que prohibe la traccion a sangre.

Ruben Barraza
Ruben Barraza · Hace 2 meses

" ...era un menor " ¿ y?


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