Como lo definen sus propios integrantes, el Centro de Jubilados y Pensionados de Rosario de la Frontera es "un espacio para seguir activos". Por sus salas se cruzan los alumnos de los diferentes talleres, siendo el más concurrido el de folclore.
Uno de los mayores logros de los abuelos fue la realización del Encuentro Nacional de Jubilados, que ya lleva 10 ediciones consecutivas y con una gran concurrencia de delegaciones desde diferentes puntos del país.
La entidad cumple un importante rol y cuenta con más de 500 socios activos, quienes encontraron un espacio para desarrollar sus actividades.
"Necesitamos seguir con nuestra agenda llena. Porque pasas de no tener tiempo mientras estás trabajando a quedarte sin actividades el primer día de jubilación", plantea Olivia Albornoz de Hormigo, quien está al frente del taller de pintura sobre telas.
Por su parte, Margarita, una de las tantas jubiladas que concurre al centro, manifiesta sentirse íntegra como persona en la institución por la cantidad de actividades que ofrece.
En algunas de ellas asiste acompañada por su nieta. Sin embargo, recalca que ejerce el abuelazgo y no la "abuelitud", porque suena a esclavitud y ella disfruta mucho de estar con ellos, pero también de dedicarse a sus prpias ocupaciones. "Los abuelos seguimos siendo imprescindibles en la sociedad argentina, salteña y rosarina. Y esto grabémoslo, porque a veces escucho a personas que dicen como resignadas: "Yo ya estoy del otro lado''. Y no es así. Las experiencias vividas son irreemplazables y cito el proverbio que dice cada abuelo que se va es una biblioteca que se cierra", sostuvo el presidente del Centro de Jubilados, Oscar Sarmiento.
Crecimiento permanente
El centro de Jubilados y Pensionados de Rosario de la Frontera fue fundado el 14 de julio de 1985. En marzo de 1987 se obtiene la personería jurídica bajo el número de 2.398, en agosto del mismo año se adquiere un terreno para la construcción de la sede propia con fondos recaudados por los integrantes de la comisión directiva.
A partir de abril de 1993 se habilita un comedor para personas de bajos recursos y se comienza con la entrega de bolsones de mercadería a través del programa Pro Binestar del PAMI. Actualmente se están entregando unos 500 bolsones mensuales.
En 1995, por renuncia del presidente, asume la titularidad Oscar Sarmiento, quién, con ayuda del municipio, del comercio y del pueblo en general, continúa con la construcción de la sede social, la que fue inaugurada el 20 de septiembre de 1996 y se encuentra ubicada en Mitre 22.
Brinda numerosos servicios
Actualmente se prestan servicios de enfermería y pedicuría, se dictan talleres de folclore, pintura en tela, gimnasia, tejido e informática.
El 20 de septiembre de 2012 se inauguró un albergue para 24 personas.
Desde 2006, por otra parte, se realizan encuentros regionales de folclore de jubilados y pensionados, se lo presenta en forma gratuita a la comunidad rosarina con la ayuda del municipio, Adultos Mayores y el PAMI.

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