-Mijo, no vaya a ese barrio peligroso, le pueden robar.
-Pero mamá, todos los chicos van, aparte es más peligroso el centro, el barrio es retranquilo.
Es lo que escuchábamos de niños cada vez que íbamos a jugar a lo de un amigo o amiga de otro barrio.
A diferencia del prejuicio que solíamos tener, las zonas más peligrosas de la ciudad de Salta ya no son los barrios periféricos, villas u asentamientos. Un estudio de tesis, refleja que entre el período 2015/16 -según la percepción de los salteños- la zona de mayor inseguridad es el centro.
¿Y esto qué quiere decir?
¿El centro es más inseguro que un barrio? Según la opinión de los ciudadanos de Salta, esto es así debido al aumento de robos, vandalismo, peleas entre "patotas", alcoholismo y drogadicción, entre otras problemáticas estudiadas.
Vivir alejado de una urbe no te garantiza inseguridad, estar en una posición económica estable, tampoco.
Posteriormente, siguiendo el ranking delictivo, se encontró que la zona que secunda al área metropolitana de la ciudad es la zona norte. Donde se encuentra nada menos que el Poder Judicial, Ministerio Público Fiscal y dos universidades.
Prosiguen la zona Oeste y finalmente, la del Este. Pero, ¿de dónde sale tan cruda información?
Con un equipo de la Ucasal encuestamos a más de 800 personas alrededor del territorio definido, sobre la opinión/percepción de cada ciudadano sobre diferentes problemáticas y variables, que luego fueron analizadas y sectorizadas. Dentro de estas problemáticas, la de mayor percepción fue sin duda, la inseguridad. Posteriormente necesidades sociales referidas a problemas de infraestructura y ambientales, en donde se detectó que la falta de agua es uno de los inconvenientes estrella de las zonas periféricas.
No termina ahí, porque donde falta agua, en algunos lugares sobra. La falta de infraestructura en época de lluvias genera temibles inundaciones según concluyen los vecinos, haciendo un mea culpa de la contaminación y el escaso cuidado del medio ambiente que lo agrava.
Las necesidades sociales, muchas veces son medidas de acuerdo a los estudios de ciertas variables y no estudiadas de acuerdo a la percepción de una persona sobre la misma, lo que genera estudios con conclusiones frecuentemente parciales que luego serán utilizadas en la toma de decisiones de distintas entidades y sectores de la sociedad.
Por otro lado, una serie de problemas que pasaron a un tercer plano en dicha muestra, fueron la "desocupación" y la "falta de organización vecinal", ya que varios barrios no poseen centros vecinales ni dirigentes barriales. Aunque, de la mano de lo anterior, sigue aumentando la cantidad de asentamientos en la ciudad, que dicho sea de paso, por lo general carecen de servicios básicos.
No muy alentador, pero así describía el panorama Rosa, de barrio La Paz; Norberto, que vive cerca del parque San Martín, y Juan Ignacio, de Ciudad del Milagro, y cientos de salteños que opinaron sobre las distintas necesidades sociales que les aquejan día a día.
Si hablamos de necesidades sociales, necesariamente se proyectan en falta de políticas sociales no dispuestas a intervenir a tiempo y en forma, previas a las consecuencias materiales antes descriptas. Las políticas sociales inexorablemente deben atender tres grandes fines de la "acción social" contemporánea: la justicia social (en sentido formal), el bienestar social (en sentido material) y el orden social (en sentido legal).
Ante esa realidad, el Estado debe abrir bien grandes los ojos.

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Sección Editorial

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