Daniel Feris, de 50 años, se dedica desde hace 13 a la comercialización de chatarras, en un galpón ubicado sobre calle Cornejo en la Banda Este de General Güemes. Allí, compra y vende elementos en desuso que pueden ser reciclados.
Este año, la lucha contra el mosquito Aedes aegypti, como transmisor del dengue, enfermedad que tuvo niveles epidémicos en este departamento, requirió de la eliminación de todos los cacharros inservibles de las viviendas, como única medida efectiva para evitar una crisis similar en la próxima temporada estival.
La campaña se intensificó en la última semana y toneladas de cacharros fueron sacados a la calle, siendo obvio pensar que los mismos debían ser eliminados también de la zona urbana, por lo que se decidió que sigan la misma ruta que ya está trazada desde hace tiempo: enviarlas a un depósito para que lo antes posible el chatarrero las envíe a la localidad jujeña de Zapla para su reciclado en los altos hornos.
Es así como Daniel Feris vio colmado su galpón en pocos días, toneladas de material le llegan a diario. Actualmente se encuentra a la espera de la llegada del transporte de carga proveniente de Zapla. "Todo el producto del descacharrado llega a mi galpón. Me tuve que preparar para esto, a la Municipalidad no le pago nada, así lo acordamos. Solo le cedo el lugar porque no podrían arrojar todo esto en el basural, ya que se hace necesario que salgan de la ciudad, de lo contrario sería lo mismo".
"Yo los comercializo con Zapla como lo hago desde hace más de una década. Ahora, si la chatarra es traída por vehículos particulares, yo la peso y les pago como lo hice siempre, pero no todos cuentan con un medio de movilidad. Por eso hacen uso de los camiones de la municipalidad", explicó Feris.
Podría pensarse que esta pequeña empresa familiar está haciendo el negocio de su vida. Pero si bien es una gran oportunidad de crecimiento, una vez que toda la chatarra sea retirada, supuestamente no debería quedar nada en ningún lado, lo que provocaría que el movimiento comercial de la chatarra se detenga por un buen tiempo.
Esto podría afectar sustancialmente a la familia Feris, debido a que ellos se mantienen con los desechos locales. Sería como si todos aquellos productos que deberían llegar a su galpón a cuentagotas, en el lapso de un año, les llega todo junto en pocas semanas. Además no todo lo que se está entregando se puede vender, hay mucho de basura que no podrá ir a ningún lado.
Daniel Feris comenzó su actividad como cacharrero formando parte de una cooperativa junto a otras cinco personas, como una forma de superar la desocupación que lo afectaba al igual que al 60% de la población, 13 años atrás.
Con el tiempo, los otros miembros se fueron alejando hasta que quedó solo a cargo de lo poco que habían logrado.

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