La familia de Gerónimo Sumbay, desaparecido en las serranías de La Caldera supuestamente el 26 de marzo, informó que el cuerpo de su hermano no pudo ser identificado plenamente y que por esta razón la fiscalía que investiga el hecho dispuso postergar la entrega de los restos a los familiares.
El informe oficial del Ministerio Público explica: "Al cuerpo encontrado sin vida en un paraje de La Caldera se le practicó la autopsia el pasado jueves y se esperan realizar otros estudios para establecer su identidad y la data de muerte".
El fiscal Federico Jovanovics, a cargo de la investigación del misterioso hallazgo en una quebrada de supuesto difícil acceso en La Caldera, confirmó que fue el puestero Luis Corimayo quien denunció la presencia del cadáver en el lugar señalado.
A partir de ahí dispuso la preservación del lugar, el traslado del cuerpo a la morgue judicial para que se le practique la correspondiente autopsia y el levantamiento de todos los elementos que pudieran estar vinculados con la causa.
Se pudo saber que el estado de los restos encontrados dificultó la obtención de datos precisos durante la autopsia realizada el jueves en la morgue judicial, pero de la realización de placas radiográficas y otros estudios se pudo establecer que el cuerpo no presenta signos de violencia que puedan hacer presumir la comisión de algún de lito.
Familiares de Gerónimo Sumbay, de 48 años, identificaron las pertenencias encontradas y todo hace presumir que se trataría de esta persona, por lo que la Fiscalía citó a familiares de Sumbay para que en el Cuerpo de Investigaciones Fiscales se le tomen muestras genéticas a fin de realizar un cotejo de ADN que permita establecer en forma fehaciente la identidad de los restos.
De los testimonios tomados en la causa previamente al hallazgo del cuerpo se desprende que Sumbay había estado en el puesto de Luis Corimayo el día de su desaparición, y que se habría retirado de allí sin dar explicaciones, siendo la última vez que fue visto con vida.
A partir de ahí comienza el misterio de su desaparición, habida cuenta de que Sumbay no retiró ninguna pertenencia del lugar donde se hallaba alojado, incluso dejó ropa tendida sobre una chapa, todo esto verificado por los ojos de los hermanos y sobrinos, quienes lo buscaron afanosamente durante más de cien días, incluso hicieron cinco rastrillajes por la zona y la quebrada donde finalmente fue hallado.
De estos datos concretos, familiares de Sumbay dijeron a El Tribuno ayer que todo apunta a que van a cerrar el caso con un montón de interrogantes. "Todo lo que ha pasado no tiene explicación".
Para graficar sus dichos aseguraron: "Increíblemente a nuestro tío lo halló quien se negó durante cien días a rastrillar el lugar. No estaba en un sitio inaccesible como dicen, estaba a doscientos metros de la casa de Corimayo, con sus pantalones bajados por arrastre, sin las manos y con el cráneo descarnado. Nos informaron esta mañana -por ayer- en el CIF que un zorro podría haber devorado las manos, pero ese era un zorro muy zorro, porque también se llevó la carne del rostro, donde mi tío, que tenía labio leporino, tenía un rasgo que lo caracterizaba", afirmó Valentina Sumbay.
"Ese zorro se olvidó una remera ensangrentada sobre un espinal en la quebrada y acomodó el cuerpo como si estuviera durmiendo", añadió.
Según la joven, "vivimos en el campo y conocemos la fauna, ¿cómo ese zorro no se llevó el resto, no desmembró las partes con más carne? Tuvo cien días para hacerlo. Ayer fuimos a bendecir el lugar. Sabíamos que se hallaba cerca porque un vidente ya nos había anticipado que yacía en una quebrada esperándonos con su verdad. Fuimos y sacamos nuestras conclusiones. Al final, la verdad se va a conocer. Mañana (por hoy), nos someteremos al ADN, porque un cuerpo sin manos y sin rostro es imposible de identificar".

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Sección Editorial

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· Hace 2 meses

El CIF centro de inútiles falaces, están al pedo, nunca resuelven nada. No identifican ni a su tía

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