Para Carla Ortega ayer no era un día más, sino el de su debut en la 22ª edición del Concurso de la Empanada Roberto Romero, y nada menos que el de su consagración como la ganadora. Oriunda de Cerrillos y expectante sobre lo que sucedería, nunca pensó que la primera vez saldría coronada como la mejor. El primer premio la hizo acreedora de una cocina, una estufa alógena y el trofeo de campeona. El segundo premio fue para Graciela Ruiz, de Las Costas, que se llevó un horno eléctrico, una estufa alógena y una mención. En tercer lugar se ubicó Marta Castro, del barrio Castañares, que ganó un horno eléctrico.
Como hace más de veinte años, el certamen reunió a una gran cantidad de público. A pesar del frío, los salteños eligieron pasar un domingo saboreando empanadas y platos típicos de la región.
Alrededor de 160 cocineros armaron sus puestos con ganas de consagrarse, pero también para aprovechar la oportunidad y vender sus productos. Los ingresos obtenidos representan una suma importante para sus economías.
La selección estuvo a cargo del mismo jurado que acompaña la competencia desde sus inicios. A medida que los minutos transcurrían, representantes de cada puesto hacían llegar a sus integrantes las empanadas para ser evaluadas. Fritas en grasa pella y con carne picada a cuchillo, eran parte de los requisitos que se tenían en cuenta. Carla Ortega, sin dudas, fue la que cumplió con todos.
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<div>Una jornada para disfrutar de las empanadas. Foto: Andrés Mansilla</div>
Una jornada para disfrutar de las empanadas. Foto: Andrés Mansilla

De la familia

Poco importaron las distancias para quienes fueron al concurso sobre avenida Houssay, en el barrio Castañares. Los integrantes de la familia Flores Burgos se trasladaron desde el barrio Santa Ana para degustar las empanadas. "Es más barato que en otros lugares y se come muy bien", dijeron mientras compartían la mesa familiar en uno de los puestos.
Con precios accesibles (60 pesos la docena de empanadas; 50 pesos el plato de locro y 15 pesos cada tamal) la oferta gastronómica estuvo a la altura de los visitantes.
"No pensábamos hacer esta edición, porque los costos son cada vez más altos, pero no podíamos fallar a la confianza que nos depositaron cuando comenzó el certamen", dijo a El Tribuno Mario Siares, uno de los encargados de la organización.
Todas tienen sus secretos tanto en la manera de realizar las empanadas como en los ingredientes. Las cocineras coincidieron en que "la mano" tiene mucho que ver: "Podés tener los mismos ingredientes y hacerlo de la misma manera, pero nunca te saldrá igual a otra persona, porque en la cocina la mano determina el sabor", aseguró Agustina Torres mientras repulgaba una chueca.
La confianza, recetas familiares o simplemente las ganas de participar fueron factores que imprimieron una vez más el sello de calidad al Concurso de la Empanada Roberto Romero de la Fundación Sentimiento.

Trabajo en equipo

Los motivos por los que cientos de personas participaron ayer del concurso fueron variados. En el caso de la comisión de padres del Instituto Tomasini, las razones fueron la solidaridad y el espíritu de equipo, ya que buscaban juntar fondos destinados a la gira y cena de egresados de sus hijos. Liduvina Guanuco, por su parte, dijo: "Vengo a este concurso porque me gusta y queda cerca". Junto a su familia, compartió tres puestos con venta de comida, bollos y tortas.

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