Cuatro minutos y cincuenta segundos tardó en remontar vuelo el cóndor Luracatao.
Entre el silencio de unas sesenta personas había periodistas, familias de Brealito y Seclantás, y funcionarios provinciales y municipales, salió parsimoniosamente de la jaula en que había sido trasladado desde Buenos Aires hasta Salta. El ave majestuosa miró de soslayo a los hombres de prensa agazapados y mudos. Pronto desempolvó sus magníficas plumas oscuras y todo su cuerpo se vio transido por una fuerza sobrecogedora, como si el poder que en él iba brotando pudiera provenir tanto del exterior, de ese inefable paisaje, como de su interior, del rincón más ancestral y profundo de su alma. Los presentes no lo imaginamos, el ave rapaz desplegó sus alas y pareció saludar a los cuatro puntos cardinales antes de lanzarse en picada hacia una elevación montañosa.
Se posó al frente de la gruta de la Virgen María, desde donde había sido liberado, y esperó un viento a favor para surcar los cielos espléndidos de los valles calchaquíes, a una altura inimaginable. Entonces se dio el próximo milagro, otra ave de su especie le salió al paso y juntos trazaron círculos en la bóveda celeste. Luracatao, volverán a ser tuyos los repliegues y los grandes pedrones que penden de las alturas, las montañas que encajonan la laguna de Brealito a veces azul, a veces verde.
Este era el mejor final y para asistir a verlo los presentes debieron recorrer más de cuatro horas desde el centro de la ciudad tomando la ruta 68 hasta El Carril, luego la 33 hasta la recta del Tintín y después de un desvío agarrando la 40. El Lic. Luis Jácome, director del Programa de Conservación del Cóndor Andino, le contó a El Tribuno que el 9 de octubre de 2015 dos lugareños, Silvio y Margarita, hallaron al cóndor herido de muerte. En la provincia de Salta recibió los primeros auxilios de parte de personal de la Secretaría de Medio Ambiente y del Parque Nacional Los Cardones. Gracias al traslado cedido por la Fundación Aerolíneas Argentinas llegó al Eco Parque de Buenos Aires, donde veterinarios de esa institución lo intervinieron quirúrgicamente por un disparo de escopeta en la cabeza. Aunque pudieron extraerle la mayoría de los perdigones, Jácome señaló que lo más difícil fue "quelarlo", es decir, quitarle el plomo en sangre, que al intoxicarle le provoca anemia y luego la muerte. "Eso es un proceso. Los cóndores cuando bajan a comer carroña si al animal lo mataron con balas de plomo, ellos también se envenenan", advirtió.
Todo este tiempo el animal fue cuidado y alimentado en un recinto sin contacto humano para conservar su cualidad de salvaje y evitar su domesticación. En su recuperación intervinieron SOS Faune Savage y Beauval Nature, entre otras fundaciones.
"Es un animal adulto y como tal debe tener su pareja, sus lugares de nido, su comunidad y seguramente recuerda perfectamente esta zona. De hecho, cóndores que hemos liberado muy cerquita de acá en solo dos meses son capaces de volar desde Potosí, Bolivia, hasta Catamarca, más de mil kilómetros, por eso gracias a todos los sistemas satelitales que usamos para poder seguirlos podemos ver la capacidad de vuelo que ellos tienen y cuáles son las áreas de interés para los cóndores, porque sabemos que la dispersión que tienen es enorme", expresó.
En 25 años de funcionamiento, a través del Programa de Conservación del Cóndor Andino, se logró criar 57 cóndores, rescatar 197 y liberar 161.
El acto previo a la liberación del cóndor resultó particular porque alió la ofrenda tradicional a la Madre Tierra, realizada por los pueblos originarios, un carnavalito danzado por alumnos de la escuela 4630 de Seclantás y la ceremonia de la Academia de Quechua Qollasuyo Salta, en la que se vieron representados el inca y su corte.

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Ruben Barraza
Ruben Barraza · Hace 2 meses

Son caricias al alma, que uno, de tanto en tanto recibe. No todo està perdido.

Luciano Luciano
Luciano Luciano · Hace 2 meses

me puso la piel de gallina la nota, bien redactada, muy emocionante, ..!..viva el condor !