En el marco de un emotiva ceremonia ancestral, Luracatao retornará a su hábitat natural el martes a las 10, en Seclantás. Se trata de un ave que ocupa un lugar preponderante dentro de la cosmovisión andina. Representa nada menos que la libertad de los pueblos y la fidelidad en su máxima expresión. Es un ave que elige una pareja con la que compartirá prácticamente toda la vida, lo que fue concebido por algunas culturas como "amor eterno".
Por su tamaño, envergadura de sus alas desplegadas y por su peso, es considerada el ave voladora más grande del planeta. El cóndor andino puede llegar a medir más de 1,40 de altura y casi 3,30 cm de envergadura de alas, los machos pesan entre 11 y 15 kg y las hembras de 8 a 11 kg. Vive hasta cerca de los 50 años. Su presencia, sin duda, intimida, inspira respeto. Es una figura casi mítica.
La liberación de un cóndor es mucho más que el regreso de un ejemplar a su hábitat natural, sino que devela, además, una profunda toma de conciencia sobre los valores ancestrales, el compromiso con la naturaleza de particulares, instituciones estatales, empresas privadas, organizaciones no gubernamentales y especialistas. Es el punto de unión de una serie de eslabones que conforman una cadena de voluntades, que concluye con un ave majestuosa planeando entre las escarpados relieves cordilleranos, de los que nunca debió salir.
Luracatao llegará al aeropuerto Martín Miguel de Güemes desde Buenos Aires, en una cápsula especial cerrada que lo enmarca dentro del trabajo de preservación que realiza la fundación Bioandina, encargada de cuidarlo y liberarlo.
La ceremonia
La ceremonia de liberación consiste en acompañar el vuelo del cóndor con la Liturgia de la Chicha y de la coca, el Inca y su corte, todos ataviados para la ocasión. Posteriormente las Vírgenes del Sol desparramarán los pétalos de flores de colores, el fuego sagrado estará presente y la música ancestral pentatónica y las danzas continuarán una vez liberado el cóndor. Habrá danzas en homenaje a las montañas, de peticiones espirituales, en homenaje a la mujer, la madre tierra y la chicha.
Participación y compromiso
Hace aproximadamente un año, Luracatao cayó herido en el poblado que inspiró su nombre, tras ser baleado con un arma de fuego. Fue rescatado por el área de Medio Ambiente de la Provincia. Recibió las primeras atenciones en la Estación de Fauna y luego trasladado a Buenos Aires para su rehabilitación en la Fundación Bioandina, una entidad especializada en el tema. "Hoy está en condiciones de remontar vuelo. Queremos que toda la comunidad participe de esta ceremonia de enorme importancia para la naturaleza y la toma de conciencia sobre la necesidad de preservar nuestro entorno. La idea es que toda la comunidad participe de su liberación', contó Irene Soler, secretaria de Medio Ambiente de la Provincia.
Fundación Bioandina
La fundación Bioandina se dedica a la protección de cóndores desde 2007 debido a su carácter de especia en extinción. Durante miles de años, el cóndor andino, el ave voladora más grande del mundo, ha sido venerado por las comunidades originarias de Sudamérica, quienes lo han considerado el espíritu mismo de los Andes, un nexo sagrado entre los hombres y Dios. Si bien fue abundante en otro tiempo, este animal emblemático, eslabón simbólico con nuestro pasado cultural, se ha convertido hoy, lamentablemente, en un desafío de conservación.
En agosto de 1991, en Pampa de Achala, Córdoba, Argentina, se dio origen al Proyecto de Conservación Cóndor Andino (PCCA). Este proyecto fue organizado en aquellos tiempos por el ZOO de Buenos Aires, la Fundación Temaikén y la Fundación Bioandina Argentina y cuenta con el apoyo de prestigiosas instituciones, nacionales e internacionales. Su principal objetivo es asistir a la conservación de estas fabulosas aves.

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Sección Editorial

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Monica Cassels
Monica Cassels · Hace 2 meses

¡Vuela alto, Luracatao, que vivas muchos años y que tengas muchos hijos para repoblar con ellos tu comarca andina!


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