La escena de la compleja transición política se repite. Primero fue el conurbano bonaerense, donde varios intendentes electos en los comicios del 25 de octubre pasado denunciaron que los jefes comunales salientes iniciaron "un vaciamiento" de los municipios. Poco después, en Concepción de Tucumán, Roberto Sánchez (Cambiemos) se tuvo que atrincherar en su despacho durante varias horas tras cesantear a unas 400 personas que habían sido designadas por su antecesor antes de dejar el cargo. Ahora el conflicto por el festival de nombramientos antes del traspaso de mando se extendió a la provincia de Salta.
Desde el Frente Renovador denuncian aprietes y amenazas de Eduardo Cattaneo, presidente de la cooperadora asistencial de la municipalidad de Salta, donde asumirá Gustavo Sáenz (UNA) el 10 de diciembre próximo. "Yo toco el pito y tengo dos mil personas en la municipalidad y no se van más. No asume Gustavo Sáenz", se escucha decir a Cattaneo en un audio al que accedió La Nación.
"No va a asumir Gustavo Sáenz si me toca el culo a mí", agrega el funcionario municipal. Cattaneo reclama que el intendente electo, que acompañó a Sergio Massa en la fórmula presidencial, revea su pedido a la gestión saliente para que se frenen los nombramientos hasta que él asuma su cargo.
Al enterarse del pedido del intendente electo, los trabajadores de Cooperadora Asistencial, que encabeza Cattaneo, iniciaron el viernes pasado una protesta. Anteayer, hicieron una marcha por el centro de la ciudad de Salta para reclamar el pase a planta permanente de 62 trabajadores y amenazaron iniciar una huelga de hambre.
Fuentes del Frente Renovador advierten que el jefe comunal Miguel Isa permitió el pase a planta permanente de 700 personas en los últimos días, antes del cambio de autoridades.

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