Durante la semana se generó una polémica a nivel nacional basada en el desconocimiento de una ancestral tradición, muy arraigada en el norte argentino: el coqueo.
Cuatro choferes que se dirigían a Bariloche con un contingente de estudiantes fueron retenidos en Bahía Blanca, luego de que, en un control de rutina, les diera positivo el test de consumo de drogas.
En principio habrían consumido mate con hojas de coca. Si bien le compete a la Justicia establecer las causas, la situación fue más allá y en los medios nacionales se informaba que los choferes manejaban "bajo los efectos de la droga". Ello generó una gran confusión, especialmente si se tiene en cuenta que "coquear", regionalismo aceptado por la RAE, no significa consumir cocaína.
Masticar hojas de coca es legal desde 1989, cuando se promulgó en el país la ley de estupefacientes Nº 23.737.
Lamentablemente la hoja de coca se hizo conocida en el mundo por sus alcaloides, entre los cuales se obtiene, mediante un proceso químico descubierto en el siglo XIX en Europa, el clorhidrato de cocaína, estimulante adictivo.
"Aún hoy se sigue confundiendo el coqueo con el consumo de cocaína. Son dos cosas diferentes. La hoja posee un principio activo llamado cocaína. Por eso, si se le hace un análisis a una persona que estuvo coqueando, saldrá positivo, pero ello no significa que la persona haya consumido el clorhidrato de cocaína. Se necesita una enorme cantidad de kilos de hojas de coca para producir un gramo de cocaína", señaló el Dr. Jorge Borelli, especialista en Toxicología.
También afirmó que al análisis cualitativo, que da cuenta de que la persona ingirió algo que tenía ese principio activo, se le debe sumar uno cuantitativo, que determinará la dosis ingerida.
Aclaró, además, que la dosis del coqueo jamás podría producir un cuadro de intoxicación, como en el caso de la droga. "El consumo de la cocaína produce alteraciónes físicas y psicológicas que el coqueo nunca provocaría, como la alteración del ritmo cardíaco, trastornos respiratorios y cuadros de superexcitación psicomotriz. El coqueo tiene un efecto estimulante, pero nunca euforizante a nivel nervioso".
Destacó que coquear no implica riesgo físico, combate el cansancio y el sueño. También previene el apunamiento o mal de altura.

Una cuestión cultural

Coquear en Salta es mucho más que masticar hojas de coca. Es un símbolo de unidad y de identidad que traspasa las clases sociales, el género y los orígenes. No importa si se es abogado, colectivero, periodista o verdulero, de tez blanca o morena, si se vive en la ciudad o en el campo, en un country o en un barrio. En Salta, y también en Jujuy, se coquea a toda hora y en todo lugar.
Cada momento es motivo para compartir entre amigos o, incluso, en el mismo ámbito laboral. Y, a pesar de que a la mayoría puede resultarle repulsivo, muchas mujeres también se animan a coquear.
Es que el famoso "acullico", que proviene del quechua "akulliku", está arraigado en todo el noroeste de un modo peculiar.
Mientras en Perú o Bolivia el coqueo era propio de algunos sectores sociales, en Argentina esa verticalidad social fue trasvasada completamente.
Según el antropólogo Ricardo Abduca, el consumo de coca en el NOA se remonta al siglo XVIII. Ya para 1920 se había extendido a todas las clases sociales, algo que no ocurría en el resto del mundo andino, donde el coqueo era propio de los pueblos originarios.
En diálogo con El Tribuno, Mario Teruel, de Los Nocheros, dejó en claro el valor social que esta práctica conlleva: "Coquear es algo muy nuestro, un momento de placer y de encuentro, tanto con los amigos como con uno mismo. Es una compañía para el estudiante, para el médico que está de guardia, para el chofer. Se coquea a toda hora, siempre hay un buen motivo. Es parte de nuestra identidad".
Contó también que jamás tuvieron problemas, aunque señaló que años atrás llamaban mucho la atención en los estudios de televisión de Buenos Aires cuando sacaban sus hojitas de coca. "Adonde íbamos, coqueábamos. Nunca tuvimos problema. La coca es algo natural que proviene de nuestra tierra y creo que se la cuestiona por desconocimiento", acotó el artista.

Consumo legal

En 1989 se promulgó en Argentina la ley de estupefacientes N§ 23.737, que establece que "la tenencia y el consumo de coca en su estado natural, destinada a la practica de coqueo o masticación o a su empleo como infusión, no será considerada como tenencia o consumo de estupefacientes".
La ley fue iniciativa del exdiputado nacional Juan Carlos Castiella. "Hay estudios científicos que confirman que la hoja de coca no produce adicción", señaló García

Polémica internacional

No obstante, a nivel internacional la hoja de coca "ha sido condenada por ser el excipiente natural de la cocaína", como lo señala el antropólogo argentino Ricardo Abduca, de la Universidad de Buenos Aires.
En 1961, la Convención Única de Estupefacientes de la ONU incluyó la hoja de coca entre las "drogas peligrosas", junto con la cocaína y la heroína. Se buscaba acabar con el coqueo y la fabricación de cocaína.
Exigió a países como Bolivia la erradicación de los cultivos de coca y a Argentina la prohibición del coqueo. Esta visión no distinguía entre la hoja de coca y la cocaína. En 2011 la ONU reiteró el pedido de prohibir esta arraigada costumbre.
No obstante, en 2013, gracias a la votación de la gran mayoría de los países integrantes, la ONU dio marcha atrás y finalmente aceptó esta práctica ancestral, propia del mundo andino y del noroeste argentino.

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