En Santa Victoria Este, las protestas de las comunidades originarias, especialmente del pueblo wichi, sobre la ruta provincial 54 y la presión se incrementa ante la falta de respuestas oficiales sobre diversos reclamos que realizan a las autoridades comunales y provinciales.
Desde hace alrededor de una semana mantienen cortes de rutas que dejaron al pueblo de Santa Victoria prácticamente aislado.
El desencadenante del conflicto en el departamento fue el secuestro, por parte de la Gendarmería Nacional, de un camión transportador de pescados y la declaración de la veda que restringe la pesca en el río Pilcomayo, una de las principales fuentes de recursos de las comunidades de la zona.
El camión era utilizado por la gente para fines comerciales con Bolivia.
La autodenominada Asociación de Aborígenes Pescadores del Río Pilcomayo, que congrega a unas 1.200 familias de todo el departamento, pide la presencia de autoridades de Gendarmería Nacional para chequear cuál será el destino del camión secuestrado, que ahora está ubicado en Aguaray.
Pero, el conflicto es mucho más amplio y tiene alcances sociales. El vehículo les permitía venderles a los bolivianos el pescado que sacaban del Pilcomayo a un buen precio.
Desde hace muchos años realizan este intercambio, que se vio fortalecido por las actuales condiciones económicas de Argentina.
Hasta el año pasado, el dinero de los planes sociales que cobraban muchos de los originarios les aseguraba un determinado poder de compra.
La inflación de los últimos meses hizo que disminuyera su capacidad adquisitiva. En contrapartida, la economía boliviana se fortaleció, lo que les permitió a varias comunidades de la zona compensar la pérdida del peso argentino mediante la comercialización de pescados en el vecino país.
Altos precios y lejanía
El otro aspecto que castiga a los lugareños son los altos precios que se registran en el departamento más alejado de Salta.
Ya en un anterior informe se comunicaba sobre conductas "usureras" de los comerciantes chaqueños: un kilo de azúcar cuesta $20 en cualquier comercio local, $18 el medio kilo de fideos y $16 pesos una caja de salsa de tomate.
Muchos compran el combustible a precio normal en el surtidor del pueblo (menos de $20) y luego parten a los distintos parajes de la región, donde revenden a precios ilógicos: la nafta súper llega a los $25 el litro y el gasoil supera los $20.
Los comerciantes locales aprovechan la lejanía de estos parajes para imponer precios desmedidos. Los más perjudicados son los aborígenes.
Las comunidades piden a la Provincia que se realicen controles de precios en esas zonas tan alejadas.
Sin DNI
Por otra parte, las grandes distancias y el alto costo de vida inciden para que muchos aborígenes aún no cuenten con sus DNI.
Piden que se prorrogue la amnistía para ellos y que, para evitar estas situaciones, se instalen oficinas del Registro Civil en La Puntana, Alto La Sierra y Misión La Paz.
Las tierras
Las comunidades también solicitan la presencia del ministro de Asuntos Agrarios, Luis Gómez Almaraz, y representantes de la Unidad Ejecutora Provincial para Relevamiento Territorial de Comunidades Indígenas (UEP) para comenzar el proceso de desalambrado de los campos que impedirían el acceso a los territorios, según consta en un documento redactado y firmado por los caciques de todas las comunidades.
También piden que se renueven los trámites para la devolución de las 400 mil hectáreas que, aseguran, les corresponde.
Este punto es conflictivo, porque en las tierras que las comunidades reclaman como propias, también viven los criollos.
Los cortes de ruta y los conflictos irresueltos ponen en peligro la tranquilidad del departamento.
A ello se suma un intento por detener las obras de pavimentación de la nueva ruta provincial 54. Sólo faltan 7 kilómetros del trazado que une Campo Durán con Santa Victoria Este. Se trata de una obra muy postergada y muy pedida por los criollos que van y vienen a Tartagal.

Consumo de drogas

"Cuando yo era niño no teníamos zapatillas. Jugábamos pata pila. Todo el día corríamos y jugábamos", dijo el cacique de Santa María, Valentín Torres.
Pero, lamentablemente, esa realidad cambió y la droga y el alcohol están haciendo estragos entre los jóvenes en las comunidades de la zona.
"Hoy los chicos ya no juegan. De tanta droga que pasa, nuestros niños también están consumiendo. Para mí es un dolor inmenso porque soy el responsable de mi comunidad", dijo el cacique.
A modo de ejemplo, relató el caso de una niña que el pasado 17 de junio debió ser trasladada hasta el puesto sanitario de Santa María, con evidentes signos de sobredosis.
De ahí fue derivada al hospital de Santa Victoria y nada más se supo. Dino Torres, enfermero de la zona, corroboró el relato de Valentín, aunque señaló que no se registraron casos de sobredosis en el puesto sanitario en el que trabaja. "No hay nada oficial", dijo Dino.
Sin embargo, las denuncias del cacique por la cantidad de chicos con adicciones en la comunidad wichi son constantes. Señala que no tienen contención de ningún tipo y también solicitan a las autoridades acciones para poder contrarrestar este flagelo que significa el consumo de sustancias.

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Sección Editorial

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julio rodriguez
julio rodriguez · Hace 5 meses

Y no dice porque la gendarme ria le quito el camión haaa sera porque no tiene revisión técnica o por tener la cédula verde vencida no devén saber que ni documento tiene la pobre gente Todos somos iguales ante la ley que mentira veo en cualquier control policial como saludan al que pasa en auto nuevo y le piden hasta la vacuna del perro al anda en un auto despintado


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