"Para nosotros que tanto lo buscamos nos parece más que llamativo que el cuerpo de mi hermano Gerónimo Sumbay fuera encontrado por quien lo había llevado hasta ese paraje, para pagarle una vieja deuda laboral", dijo ayer a El Tribuno Adela Sumbay, hermana del joven que fue hallado en la mañana del miércoles por Luis Corimayo en una inaccesible quebrada ubicada a 15 km del pueblo de La Caldera.
"Todo lo que sabemos es lo que relataron mis hermanos y mis sobrinos, que ascendieron junto con la Policía y el CIF a esos lugares", añadió.
La mujer aseguró ayer que su hermano tenía algunas dificultades para hablar pues tenía labio leporino.
El hombre le había relatado horas antes de irse al puesto de Luis Corimayo que su expatrón lo iba a llevar hasta allí para pagarle una deuda pendiente del año anterior, que no podía cancelarla en efectivo sino que a cambio le iba a entregar un animal vacuno que se hallaba en dicho paraje.
"Mi hermano salió esperanzado, porque a él le gustaba mucho la cría de animales. Fue puestero en todos los lugares de La Caldera, peón rural y baquiano. Quiero decir que conocía la zona y los caminos como nadie, por eso nos sorprendió su desaparición", explicó.
Al ser consultada acerca de si padecía alguna enfermedad, la hermana del desafortunado caldereño aseguró que estaba "sanito", tenía 48 años, no tenía mujer ni hijos, "así que decidía sus días pero siempre nos avisaba dónde estaba y cuál era su trabajo", sostuvo.
Esa mañana cuando se fue le dijo a su hermana que en unos días iba a volver porque debía traer el animal para su venta.
Adela Sumbay HERMANA "Nosotros buscamos más que la policía y mucho más que su patrón, quien nunca quiso participar de la búsqueda".
Había preparado una mochila con dos pantalones, ropa interior, un buzo, medias y pequeñas cositas propias. Salió vestido con remera azul, pantalón marrón, campera negra y botines o botas cortas.
Cuando lo hallaron se encontraba vestido con un pantalón vaquero de color negro, las mismas botas y una remera negra con la imagen de la estatua de la Libertad que, llamativamente, se halló sobre el suelo a dos metros del cuerpo con sangre seca por el tiempo.
"Según mis sobrinos, presentes allí, el cuerpo se hallaba en el fondo de una quebrada, recostado boca arriba, con una pierna sobre la otra, con los pantalones a media asta o bajados y los brazos juntos a la cadera, le faltaban las manos o partes de ellas", describió Adela Sumbay.
El cráneo estaba descarnado y el torso desnudo, muy hinchado, no había otras pertenencias en el lugar del hallazgo.
La mujer relató que sus sobrinos, también conocedores del monte, le aseguraron que había huellas de arrastre. "Al cuerpo lo arrastraron o se arrastró en vida, aunque la posición en que quedó el cadáver les hizo suponer que no es normal para una persona herida yacer prolijamente como dormido o en un ataúd", dijo.
El hallazgo
Según la familiar del malogrado peón rural, el hallazgo fue denunciado por el propio expatrón de Sumbay, que habita en lo más alto del departamento La Caldera, hacia el oeste del pueblo.
Las características del hallazgo hicieron pensar de inmediato que podría tratarse de Gerónimo Sumbay, un vecino de La Caldera que desapareció el 26 de marzo de este año.
La Policía local dejó de buscarlo en mayo cuando no encontraron ningún rastro de él.
Bajo sospecha
Después de que los efectivos cesaron la búsqueda, familiares de Sumbay siguieron rastreándolo pero sin lograr ubicarlo. En ese trabajo, dijo la hermana que ella y algunos policías se llegaron hasta el puesto de Luis Corimayo a los pocos días de la desaparición de Gerónimo.
"Allí encontramos colgada su mochila, la vimos desde el exterior de la casa y no la sacamos porque el policía que nos acompañó dijo que no había orden de allanamiento, indicó.
"Más allá, sobre una chapas, descubrimos la ropa con la que había salido del pueblo. A pesar de ello su patrón nunca nos informó nada, lo sabemos por que estuvimos allí y él en el momento que llegó la policía se hallaba ausente, aunque había fuego encendido", graficó.
Luego aseguró que muchos días después de la desaparición de su hermano, el patrón le confesó en la vía pública que su hermano había desaparecido de su puesto.
"Pero ya había pasado casi un mes y recién Corimayo se percató de la ausencia de su expeón o de su acreedor", dijo su hermana.
La mujer reclamó una investigación sobre el asunto, ya que aseguró que no se va a conformar con que le digan que fue muerte natural en medio del monte o que fue un accidente inexplicable.
Desde la hora del hallazgo al cierre de esta edición, Adela Sumbay aseguró que le prometieron los resultados de la autopsia y la entrega del cuerpo de su hermano para sus honras fúnebres y o su inhumación, cosa que no ocurrió hasta anoche.
"Queremos la verdad, esa que fluye como los arroyos de la montaña, esa que no necesita explicaciones ni mentiras piadosas".
"Vamos a esperar, pensamos que está todo documentado y sabemos al menos dónde hallaron el cuerpo y las improntas que nuestros familiares lograron tomar del lugar. Más allá de todo dolor, hoy por hoy queremos la verdad", finalizó.

Operación rescate

El lugar donde aparecieron los restos humanos es casi inaccesible.
No hay camino para llegar en vehículo y hacerlo a lomo de animales también es complicado por lo agreste y por lo montuoso del lugar.
El miércoles el grupo de policías y peritos partió de La Caldera a pie y se estimaba entonces que al menos iban a caminar dos horas hasta llegar al punto señalado por los lugareños donde estaba el cuerpo.
Fueron más y recién en horas de la noche pudieron llegar al pueblo.
El CIF peritó la escena del crimen y sus médicos forenses tienen a cargo la autopsia.

Difícil de entender

Las huellas dejadas por el extinto Gerónimo Sumbay en la peña de su singular sepulcro a cielo abierto fueron interpretadas por sus sobrinos apenas vieron la escena. El detalle de la remera ensangrentada fuera del cuerpo, el mismo acostado boca arriba con sus brazos juntos a la cadera y sus pantalones bajos por arrastre les hicieron pensar que Gerónimo Sumbay fue acostado allí, en el fondo de la cañada, hace más de 100 días.

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Sección Editorial

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Gilgamesh Enkidu
Gilgamesh Enkidu · Hace 4 meses

ojalá se pueda llegar a la verdad Q.E.P.D.


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