En Salta el 50 % de los hogares no cuenta con gas natural. Los que usan garrafa arrastran el tarifazo desde hace 13 años, ya que ese gas licuado recibió un subsidio mínimo e insuficiente. Una garrafa de 10 kilos cuesta entre 110 y 170 pesos y, los que están inscriptos en el Plan Hogar, que no llegan a la mitad, reciben 18 garrafas sociales subsidiadas pero consumen 48 y pagan entre cinco y ocho veces más que quienes cuentan con servicio domiciliario. El resto, unos treinta mil hogares según el censo 2010, tiene otros dramas, porque calefaccionan con leña.
El otro grave problema de Salta con el gas es que la producción de los yacimientos pasó del segundo lugar al quinto, en el país, debido a las políticas de precios e importaciones de gas licuado de los años anteriores.
Esta crisis de doble entrada fue acompañada casi en silencio por la Legislatura salteña. El martes los diputados aprobaron un proyecto en apoyo a la iniciativa propuesta por el Congreso Nacional para formular un cuadro tarifario más equitativo. Iniciativa muy válida, ya que la energía es un derecho básico, pero hubiera sido importante recordar que la equidad debió comenzar hace tiempo, por los usuarios de garrafas.
El oficialista Raúl Medina aseveró que "nuestro gas en Buenos Aires se vende barato y aquí lo pagamos caro". Es cierta la inequidad, e inexplicable, pero cuando se optó por importar gas licuado de Medio Oriente y de Venezuela, y desalentar con precios viles la producción local, se estaba garantizando una crisis total.
Los legisladores, no obstante, reclaman una tarifa "basada no solamente en cuestiones geográficas y climáticas, sino también socioeconómicas" y proponen valores diferenciales para la pymes, con el objetivo de preservar los puestos de trabajo y ampliar el acceso de los beneficiarios de la tarifa social. "En Buenos Aires nuestro gas se vende a un precio ínfimo y aquí lo pagamos caro, esto es injusto por donde se lo mire", manifestó Medina.
En el Congreso, donde se impulsa el proyecto de equidad tarifaria, el diputado macrista Guillermo Durand Cornejo había sostenido una posición similar y aplaudió el fallo de la Corte Suprema que dejó sin efecto los aumentos. "Es un mea culpa que tendrá que hacer el Ejecutivo, porque cuando no llamó a audiencias públicas se equivocó". expresó.
Sin embargo, se había opuesto a una intervención del Congreso, por considerarla impropia, especialmente luego del fallo de la Corte que obligó a dar marcha atrás.
El martes, en diputados, el urtubeicista Manuel Santiago Godoy criticó a Durand Cornejo. "Ese hombre votó en contra de este proyecto, que él proponía todos los años en Salta", manifestó Godoy.
Enroscados en la urgencia por mostrarse sensibles ante el electorado, los legisladores siguen eludiendo el problema de fondo: el país se autoabastecía de gas y ahora importa un tercio de lo que consume.
El tema fundamental
La discusión fundamental debería ser el abastecimiento de la energía. Sin energía, crece la pobreza y se inhibe el desarrollo. Las inversiones en exploración, que se frenaron por el cepo que Néstor Kirchner les puso a los precios en boca de pozo, van a demorar en reactivarse cinco años, por los menos. Y los precios actuales no ayudan. El déficit alcanza los 30 millones de metros cúbicos diarios. Haber mantenido precios bajos entre 2002 y 2013 provocó el colapso. Sin rentabilidad no hay inversión; con precios subsidiados, aumenta la demanda.


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Sección Editorial

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Álvaro Figueroa
Álvaro Figueroa · Hace 2 meses

Si el debate fue ruidoso; no llegó a la raíz de determinado tema y derivó en pirotecnia política, podemos calificarlo de "normal".


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