El domingo a la noche debatieron los dos candidatos en segunda vuelta a la presidencia de la Nación marcando un hecho histórico para la República Argentina ya que se trata del primer debate de esta naturaleza. Argentina incorporó en su Constitución Nacional el ballottage con la reforma de 1994, pero es recién 21 años después que surge el primer debate presidencial. Este debate fue organizado por una organización de la sociedad civil -Argentina Debate- constituyendo un signo de los tiempos la importancia que adquirieron las mismas en el proceso electoral, recordemos también a las ong Ser Fiscal y Poder Ciudadano, que instan a cuidar el voto por el valor que tiene cada uno de ellos. El debate fue seguido por numerosos ciudadanos sea por televisión, radio, por internet alcanzando altísimas proporciones no sólo de escucha (récord de audiencia) sino también de participación por las redes sociales. Debate significa discusión, controversia, confrontación, contienda. Ambos contendientes fueron a la arena elegida -el aula magna de la Facultad de Derecho de la UBA- abundantemente "coacheados", todo estaba pautado, entrenado y estudiado, desde lo que iban a decir, a las ironías y sarcasmos que se iban a lanzar mutuamente: frases estudiadas para que queden en la memoria.
El debate bien organizado en su rica temática: desarrollo económico y humano, educación y justicia, seguridad y derechos humanos, fortalecimiento democrático; merecía un debate desagregado, es decir, cada uno de los cuatro bloques temáticos ser tratado en un día diferente, ya que el debate quedó en titulares sin posibilidad de desarrollo ni profundización, muchos temas trascendentes no fueron tratados, para nombrar solo uno de ellos: la muerte del fiscal de la Nación Alberto Nisman; pese a lo mencionado, para ser el debate que inaugurará una serie de debates presidenciales en nuestra República, estuvo discretamente bien. Este primer debate presidencial en Argentina amplía derechos políticos: el derecho de los ciudadanos a que los candidatos debatan, argumenten, intercambien opiniones, propuestas, programas de gobierno, derecho a la información de los ciudadanía por parte de los candidatos presidenciales y auspicia una mayor participación política de los ciudadanos. El papa Francisco, líder espiritual mundial ha expresado: "Involucrarse en la política, es una obligación para un cristiano. Nosotros no podemos jugar a ser Pilatos, lavarnos las manos. No podemos. Debemos involucrarnos en la política. Porque la política es una de las formas más altas de la caridad porque busca el bien común" (manifestación realizada el 07 de junio de 2013). Este debate presidencial -aunque limitado por ser la primera experiencia- hace crecer a la Argentina en calidad institucional y democrática, ayuda al fortalecimiento de la República, acrecienta derechos políticos de los ciudadanos, propicia la cultura del diálogo y la diversidad con el intercambio de ideas, propuestas, proyectos; resalta la importancia de las organizaciones de la sociedad civil y de la participación de los ciudadanos que perdiendo el miedo se involucran en las cuestiones políticas, y con ello la política comienza a sanearse en nuestro país. Este primer debate presidencial es un hecho histórico de la República y marca un hito inaugural al abrir un camino que no admitirá regresividad ni retroceso siempre y cuando los dirigentes políticos se comprometan a ello entendiendo que el poder es ejercicio de servicio para rendir cuentas y los partidos políticos, organizaciones de la sociedad civil y que los ciudadanos controlen adecuadamente que así sea.

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