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El desafío posdefault es bajar la inflación y evitar la tensión social
Tras la salida definitiva del default y el celebrado regreso de la Argentina a la plaza financiera mundial, el Gobierno intentará ahora domar al potro embravecido de la inflación, que está licuando en forma acelerada los salarios y generando un malestar social cada vez más evidente.
En la vertiginosa realidad argentina ya quedó atrás la emisión de bonos por 16.500 millones de dólares para salir del default, el reingreso a los mercados internacionales de crédito y la salida del Veraz mundial.
Una buena noticia
El litigio con los bonistas había bloquedado el acceso del país a los créditos externos a tasas razonables.
Ahora que se pagó y con todos los deberes hechos, el gran interrogante es ahora cuánto puede llegar a servir todo eso para frenar la inflación, reanimar una economía cada vez más estancada y parar con los despidos y suspensiones que afectan a decenas de miles de trabajadores.
Las estimaciones de las consultoras privadas ubican el aumento en el costo de vida en torno del 12% para el primer trimestre, al que se agregará otro 6,5% -por lo menos- en abril y un 6% de mínima para el bimestre mayo - junio.
De este modo, la inflación de la primera parte del año rondaría el 25%, un número que pulveriza todos los salarios y dispara los reclamos salariales.
Ni siquiera el 33% que consiguieron los bancarios luego de varias medidas de fuerza permite compensar la pérdida de poder adquisitivo.
En la provincia de Buenos Aires, la Justicia en lo Contencioso administrativo ordenó reabrir la paritaria de los empleados públicos que había sido cerrada por el Gobierno de María Eugenia Vidal con una mejora del 15% para primer semestre, oferta que también hizo a judiciales y profesionales de la salud que continúan con huelgas y movilizaciones.
Más preocupante aún es la situación si se tiene en cuenta que desde noviembre los precios sufrieron una estampida y se catapultaron con la salida del cepo en diciembre, que terminó provocando una devaluación cercana al 50%.
En el mercado laboral, el Gobierno suma problemas: solo en la construcción se verificaron unos 25 mil despidos, pero si se suman los registrados en el sector público y otros rubros privados superan los 110 mil.
El último relevamiento sobre actividad económica fue realizado por la consultora de Orlando Ferreres, que verificó una caída de la actividad de casi un punto en marzo, aunque todavía mantiene un resultado levemente positivo en el primer trimestre.
"Una vez pasado este período de reordenamiento, esperamos una reactivación de la economía en la segunda mitad del año, con recuperación moderada, producto de un contexto internacional desfavorable por la crisis económica y política de nuestro principal socio comercial", consideró el Centro de Estudios Económicos.

Para la ONU, se sentó un mal precedente mundial

El Consejo de Derechos Humanos de la organización dijo que "no fue un arreglo justo". Luego de que la Argentina arreglara con los bonistas su largo litigio, los expertos del Consejo de Derechos Humanos de la ONU alertaron sobre las consecuencias del acuerdo del gobierno argentino.
El Consejo sostuvo que "dificultará la solución de las crisis de la deuda de una manera justa".
Además, la entidad sostuvo que "puede sentar un mal precedente para otros países que afrontan o están en riesgo de afrontar extorsiones similares por parte de aquellos tenedores de bonos que quedaron fuera de las reestructuraciones de deuda".
En un comunicado emitido en Ginebra, Suiza, el experto sobre las consecuencias de la deuda externa en los derechos humanos, Juan Pablo Bohoslavsky, y el experto sobre la promoción de un orden Internacional Democrático y Equitativo Alfred De Zayas sostuvieron que la oferta de Macri y Prat-Gay de pagar 4.650 millones de dólares cash a los buitres "alentará en todo el mundo litigios disruptivos de acreedores holdout como el que se hizo contra la Argentina en Nueva York".
"No son buenas noticias", coincidieron los expertos ante el acuerdo, porque "dificultará la solución de las crisis de la deuda de una manera justa, oportuna y eficiente, alentando y recompensando el comportamiento de aquellos que se niegan a participar en los esfuerzos de reestructuración". Ambos advirtieron, además, que "el mensaje" que envía Argentina al mercado financiero "sería que conviene negarse a participar en los procesos de reestructuración".
Como se recordará, en septiembre del año pasado, por iniciativa argentina, la Asamblea General de la ONU aprobó por amplia mayoría los nueve puntos para la reestructuración de la deuda soberana. Con 136 votos a favor y solo 6 en contra.

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