Los "Cascos Blancos" están en primera línea del conflicto y vieron de todo. Pero a veces es imposible dejar de lado los sentimientos ante el horror de una guerra civil que dejó más de 300.000 muertos en cinco años. "Ya Allah" - "Dios mío", repite el rescatista Abu Kifah mientras llora desconsoladamente y abraza a una beba de poco más de un mes, cubierta de polvo y con la frente ensangrentada. El video del rescate, que ocurrió el jueves en la ciudad de Idlib (nororeste de Siria), se viralizó en las últimas horas.
Después de excavar durante más de dos horas, Kifah logró sacar a la pequeña con vida de los escombros de un edificio bombardeado, y, ya en una ambulancia camino al hospital, se quebró.
"Gracias a Dios, ella no tiene ni una herida grave, no hay heridas en absoluto", dice el rescatista mientras otro limpia el rostro de la criatura.
"Cuando la tuve entre mis brazos, era como si llevaba a mi hija. La abracé con fuerza. Ella me conmovió profundamente", contó luego el "Casco Blanco", todavía con los ojos enrojecidos de tanto llorar. "Cuando la tuve entre mis brazos, era como si llevaba a mi hija. La abracé con fuerza. Ella me conmovió profundamente", contó luego el "Casco Blanco", todavía con los ojos enrojecidos de tanto llorar.
Al menos 11 civiles, entre ellos siete niños, no tuvieron la misma suerte que la pequeña y murieron durante los ataques a Idlib, indicó el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos.
Desde el fin de la tregua la semana pasada, el gobierno de Bashar al Assad bombardea con intensidad las zonas bajo control rebelde, entre ellas Alepo, donde según la ONU hay más de 100.000 nenes que viven en una situación de sitio y, según la ONG Médicos Sin Fronteras, los ataques provocan una verdadero "baño de sangre" entre los civiles.
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El rescatista Abu Kifah mientras llora desconsoladamente abraza a la beba que rescató desde los escombros de un edificio.
El rescatista Abu Kifah mientras llora desconsoladamente abraza a la beba que rescató desde los escombros de un edificio.
Un premio para los Cascos Blancos
Los "Cascos Blancos", oficialmente llamados Defensa Civil Siria, son una organización apolítica que se dedica desde 2013 a rescatar a personas de casas que han sido bombardeadas, apagar incendios y ofrecer primeros auxilios. Ganaron la semana pasada el premio Right Livelihood Award, otorgado por una fundación sueca.
Los Cascos Blancos cuentan con unos 3.000 miembros y según la Fundación Right Livelihood Award salvaron a más de 60.000 personas bajo su lema: "Quien salva una vida, salva a la humanidad". Más de 100 de sus voluntarios murieron en estas acciones de rescate.
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La niña de un mes de vida rescatada por un Casco Blanco en Siria.
La niña de un mes de vida rescatada por un Casco Blanco en Siria.
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Abu Kifah con lágrimas en sus ojos. Es rescatista de los Cascos Blancos en Siria.
Abu Kifah con lágrimas en sus ojos. Es rescatista de los Cascos Blancos en Siria.

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Sección Editorial

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NESTOR ARCE
NESTOR ARCE · Hace 2 meses

la verdad q conmuebe yo lo vivi una vez con lo bomberos voluntarios d calle alberdi y estoy mur orgulloso de haber pertenecido al cuartel aprendi a valorar la vida y doy gracias a dios por esta gente q arriesga la vida a cambio de nada felicitaciones a todos los cuarteles y rescatisitas de salta y del mundo q dios los bendiga

Osvaldo castro
Osvaldo castro · Hace 2 meses

TODO ESTO PASA POR UN GASODUCTO Esto es lo que dice un miembro del clan Kennedy que tuvo acceso a archivos secretos La decisión de Estados Unidos de organizar una campaña para derrocar al presidente de Siria, Bashar al Assad, en gran parte se basó en la negativa de este mandatario a permitir el paso por su país de un gasoducto desde Catar hacia Europa, asegura el abogado Robert Kennedy júnior, sobrino del expresidente norteamericano John F. Kennedy, en un artículo para la revista 'Politico'. "Nuestra guerra contra Bashar al Assad no comenzó por las protestas civiles pacíficas de la Primavera Árabe en 2011", sino en 2000, "cuando Catar ofreció construir un gasoducto por valor de 10.000 millones de dólares que atravesara Arabia Saudita, Jordania, Siria y Turquía", señala Kennedy. Esa infraestructura hubiera garantizado que los reinos suníes del golfo Pérsico tuvieran una ventaja decisiva en los mercados mundiales de gas y hubiese fortalecido a Catar, que es el aliado más cercano que Estados Unidos posee en la región, según destaca el autor, quien hace hincapié en que allí se encuentran dos de las principales bases militares norteamericanas y la sede del Mando Central de Estados Unidos en Oriente Medio. Este columnista indica que, para defender los intereses de Rusia, el presidente sirio se negó a firmar ese acuerdo y optó por otro gasoducto, que se hubiera extendido desde Irán a Líbano y hubiese convertido a los iraníes en los mayores proveedores de gas a Europa, lo cual iba en contra de los intereses de los árabes de mayoría sunita. Inmediatamente después de la negativa al proyecto inicial, las agencias de inteligencia de EE.UU., Catar, Arabia Saudita e Israel comenzaron a financiar a la oposición de Siria y a preparar una revuelta para derrocar al régimen de Assad, según los datos de diversos informes secretos a los que ha tenido acceso Kennedy, quien detalla que la CIA transfirió seis millones de dólares a la cadena de televisión británica Barada para que elaborara reportajes en favor del derrocamiento del mandatario sirio.


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