27 de diciembre: a las 2.30 se produjo la fuga de los tres presos de la cárcel de máxima de seguridad de General Alvear. Los condenados por el triple crimen de General Rodríguez estaban detenidos en el área de sanidad del penal, luego de que Martín Lanatta realizara una denuncia que involucraba al exjefe de Gabinete Aníbal Fernández con el triple homicidio de 2008. Ofrecen una recompensa de $2 millones para quienes aporten datos que permitan la captura de los reos.
28 de diciembre: la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, aseguró que la fuga no hubiera sido posible sin la "complicidad de una parte del Servicio Penitenciario Bonaerense". El día anterior Vidal había descabezado el organismo.
29 de diciembre: un hombre denunció en San Juan que vio a los tres prófugos, cuando iban en una camioneta y pidieron información para viajar hacia La Rioja.
30 de diciembre: Marcelo "El Faraón" Melnick, un conocido de Schillaci, fue detenido en Florencio Varela después de un allanamiento en su vivienda. Melnick contó que los prófugos fueron a su casa en la mañana del domingo 27 y le pidieron "algo de plata".
31 de diciembre: tres hombres que responderían a la descripción de los prófugos y que iban en una camioneta Ford Ranger balearon en un puesto vial de la localidad de Ranchos a dos efectivos policiales, Lucrecia Yudati, de 33 años, y Fernando Pengsawath, de 22.
31 de diciembre/1 de enero: el ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo, aseguró que los prófugos estaban cercados, mientras continuaban los operativos de búsqueda en la provincia. Trascendió que Cristian Lanatta fue dos veces a la casa de su exsuegra en Berazategui, le robó plata y una camioneta Renault Kangoo. También una testigo contó que la noche del 31 los fugados bajaron a comprar comida en una verdulería de Florencio Varela.
3 de enero: Ritondo decidió descabezar a la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) de Quilmes por presunta colaboración con los prófugos. Ese mismo día, Marcelo Mallo, exlíder de la ONG Hinchadas Unidas Argentinas, quedó detenido por posibles vínculos con los evadidos junto a su hija y su yerno.
4 de enero: allanaron las viviendas de María, hermana de Cristian y Martín Lanatta, y de Mónica Silva, esposa de Schillaci.
5 de enero: apareció una camioneta Renault Kangoo calcinada en Florencio Varela y se creyó que podría ser la que usaron los prófugos. Mientras continuaba la búsqueda, Mallo, su hija y su yerno quedaron en libertad.
6 de enero: apareció un dato que los tres evadidos se encontraban en Misiones, al tiempo que fue detenido un taxista presuntamente vinculado con la fuga. El mismo día la Justicia Federal comenzó a investigar la supuesta protección de organizaciones narcocriminales. Entre otras personas, detuvieron nuevamente al jefe de Seguridad de la cárcel de Alvear, César Luis Tolosa.
7 de enero: dos gendarmes resultaron heridos al enfrentarse a tiros con tres individuos que respondían a la fisonomía de los prófugos en la zona de San Carlos Sur, en Santa Fe. Los prófugos, en la misma jornada, habrían tomado como rehén a un ingeniero y lo obligaron a llevarlos a su departamento de Santa Fe capital.
8 de enero: una camioneta Ford Ranger fue encontrada en un camino de la localidad de Pila y se investigaba si era la misma en la que se movilizaban los tres prófugos. Una casa de Luis Zacarías, un exfuncionario de la Unidad Presidencial de la Casa Rosada, fue allanada en la localidad santafesina de Coronda.
9 de enero: el Ministerio de Seguridad de la Nación informa que los tres prófugos fueron detenidos en cercanías de la localidad santafesina de Cayastá, pero horas más tarde se confirma que solamente Martín Lanatta fue capturado.
10 de enero: tiros, corridas y un enorme despliegue policial alteran la tranquilidad en el pueblo santafesino de Helvecia en busca de los prófugos. Los operativos dan resultado negativo. Mientras tanto, detienen en Berazategui a la exsuegra de Cristian Lanatta.
11 de enero: policías santafesinos de Cayastá logran detener a Cristian Lanatta y a Schillaci en un molino arrocero en donde habían tomado a un cuidador como rehén. Estaban armados, pero cansados, y se entregaron sin oponer resistencia.


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