A la hora señalada sonó la herradura de la entrada a la casa de San Martín y Rosario de Lerma, en La Silleta. Adentro, María Teresa Vilte invocó al Espíritu Santo para que la iluminara y "todo saliera bien". En la vereda, el presidente de la Nación, Mauricio Macri, y su esposa Juliana Awada. El mandatario, de paso para Cerrillos adonde lanzó el programa País Digital, hizo un alto en la pequeña población para conocer en persona a la empanadera federal, la salteña que aparece en un spot televisivo de propaganda del Gobierno nacional. Con toda su salteñidad a flor de piel, la ahora famosa señora recibió a los visitantes con un: "Que el Señor y la Virgen del Milagro los bendiga". Y agregó: "Gracias por acordarse de nosotros, por tenernos en cuenta. Estamos felices de que estén acá". El lugar es El Farol, un reconocido restaurante familiar en el que trabaja María Teresa (que le da el toque de sabor al recado de las empanadas), su esposo Ricardo ("Rama Seca") y uno de sus hijos, Luis "Yuyo" Ovando.
La pareja presidencial ya estaba adentro del vistoso local, que conserva objetos de los más variados relacionados con los quehaceres rurales, pero también instrumentos musicales, recuerdos de personajes famosos que visitaron el lugar. Algunas de las paredes son de piedra, marcos de abertura y detalles de gruesas maderas y obras de arte (fotos y pinturas) por todas partes.
Macri y su esposa pasaron derecho a la cocina. Allí los esperaba una mesita redonda con el mate preparado. Al lado, el infaltable hornito de barro y el mesón para estirar la masa.
"Me queda el mejor recuerdo de una persona cordial, amable, sencilla... él y ella también", recordó María Teresa, quien resumió como "una visita de un matrimonio común". Hablaron sobre el turismo, algunas características del pueblo y la mujer les dijo que "era gente muy buena y trabajadora con muchas necesidades".

Las manos en la masa


Enseguida, la famosa empanadera se lavó las manos y empezó la demostración.
Armó una y le dejó el turno al Presidente, quien minutos antes le había dicho: "Yo voy a armar una". Lavó sus manos y se puso manos a la obra. Colocó el recado y empezó el intento por hacer el repulgue. Ella le enseñó que el repulgue se debe hacer de izquierda a derecha, pero él comenzó por la derecha porque "quiero un cambio", bromeó y avanzó hasta donde pudo con el simbado. La "profesional" de la empanada evitó dar detalles del desempeño presidencial en tan específica y singular tarea. Respondió con una delicada y cómplice sonrisa.
Recordó que entre comentario y comentario, en un momento se sumó a la reunión el jefe de la familia, Rama Seca. De inmediato, el ojo entrenado de Juliana reparó en la coqueta vestimenta gaucha que tenía el hombre. "Que hermoso que está vestido", le dijo. Él, le regaló un rebenque de cuero que la primera dama "con mucho amor lo sostuvo sobre su corazón", recordó el hombre de 73 años.
En encuentro se extendió por una media hora. Cuando salieron de la casa, la mitad del pueblo estaba afuera, esperándolos. Saludaron uno por uno a casi todos. Cerrillos los esperaba.
Para María Teresa "fue una visita hermosa que nos llenó de orgullo que un presidente venga a visitarnos. Fue muy emocionante, una sorpresa".

"Esto es efecto Belén, de El Tribuno"

"Esto es efecto Belén", dijo Yuyo Ovando apenas El Tribuno se instaló ayer en la cocina de su restaurante de La Silleta. Hacía referencia a nuestra colega Belén Zannier, de la sección Provincia de este diario. Y contó que días antes de la visita presidencial, una joven llamada Pamela, del Protocolo presidencial, estuvo con él haciendo algunas averiguaciones y "andaba en su tablet con los recortes de varias notas de El Tribuno que me hizo Belén. Me dijo que había llegado a nosotros leyendo el diario". Recordó que "tenemos buen contacto con el diario porque cada vez que yo hago alguna actividad artística al margen de la gastronómica, me comunico con ella para que me haga la difusión".
En referencia al sport del Gobierno, Yuyo comentó que fue a través de una productora de televisión de Salta que "vino varias veces a sacarle fotos y al final nos enteramos para qué era".
Yuyo no disimuló su orgullo y su emoción por "esto que nos pasa". Lo mismo que sintieron sus padres cuando supieron que "un hombre con investidura presidencial nos honraría con su visita".

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