Antes del vía crucis que encabezó anoche en Roma, el papa Francisco rezó "por la misericordia, opuesta a la venganza", durante la misa que presidió en la Basílica de San Pedro para conmemorar la Pasión del Señor, una de las celebraciones centrales del Viernes Santo. Pero los más destacado del rezo fue que el Sumo Pontífice enfocó la ceremonia en el sufrimiento de los millones de refugiados en el mundo, y que sobrepasan cualquier necesidad en busca de un futuro para sus seres queridos. El Pontífice comenzó la ceremonia totalmente tumbado en el suelo, con la cara sobre un almohadón, postrado como señal de adoración a la Cruz que ocupaba la nave central de la Basílica.
"Es la hora de darnos cuenta de que lo opuesto de la misericordia no es la justicia, sino la venganza", afirmó durante el sermón de la misa el predicador de la Casa Pontificia, Raniero Cantalamessa, encargado de las prédicas de Pascua en la capilla papal de Santa Marta durante todo el mes.
"Hay una sola cosa que puede salvar realmente el mundo, la misericordia", afirmó Cantalamessa ante la atenta mirada y la reflexión del Papa, que se unió al pedido de rezo "por la misericordia, opuesta a la venganza". Francisco también le dedicó oraciones del Viernes Santo a las víctimas de las persecuciones religiosas y a las familias afectadas por la pobreza.
Un comunicado oficial emitido por la Santa Sede del Vaticano, a través de su servicio de información, publicó las meditaciones del vía crucis de este 25 de marzo.

Oportunidad de oro

"Este año de la misericordia es la oportunidad de oro para sacar a la luz la verdadera imagen del Dios bíblico, que no solo tiene misericordia, sino que es misericordia. ¡Dios hace justicia, siendo misericordioso! Esta es la gran revelación", aseguró el fraile capuchino ante la atenta mirada del Pontífice.
Más adelante el predicador de la Casa Pontificia se detuvo a meditar sobre el odio y la brutalidad de los ataques terroristas en Bruselas. "Nos ayudan a entender la fuerza divina contenida en las últimas palabras de Cristo: ¿Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen?", dijo.
"Por grande que sea el odio de los hombres, el amor de Dios ha sido y será siempre más fuerte. A nosotros está dirigida, en las actuales circunstancias, la exhortación del apóstol Pablo: ¿No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien?", prosiguió.
Y agregó: "Hay una sola cosa que puede salvar realmente al mundo, ¡la misericordia! La misericordia de Dios por los hombres y de los hombres entre ellos".
"La misericordia puede salvar, en particular, la cosa más preciosa y más frágil que hay en este momento, en el mundo, es el matrimonio y la familia", finalizó Cantalamessa.
El papa Francisco presidió la liturgia de la Palabra, la adoración a la Cruz y el rito de la comunión por la pasión de Cristo con hostias consagradas el Jueves Santo.
La palabras en latín "vía crucis" significan "el camino de la cruz", y recorre el camino que hizo Jesús hasta ser crucificado.

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