Carolina Pavón nació en Misiones. Mientras estudiaba en la Universidad Nacional de su provincia natal, conoció a un contador egipcio -Amud Abdasala- y se casó luego de un noviazgo de un año. Ambos vivieron juntos en Buenos Aires y allí nació su primera hija en 2004. Entonces, decidieron vivir en El Cairo.
Ya en Egipto, Carolina tuvo otra hija. Dejó los trabajos que conseguía en distintas empresas multinacionales para dedicarse a su familia. En ese momento comenzó un calvario. "Tuve que adaptarme a una nueva vida, a una sociedad machista que me obligó a cambiar de ropa, a otras costumbres. La religión musulmana reprime derechos elementales vigentes en Occidente. De pronto mi esposo comenzó a ponerse violento, no me dejaba salir de la casa, me golpeaba, maltrataba, considerándome de su exclusiva propiedad", "Tuve que adaptarme a una nueva vida, a una sociedad machista que me obligó a cambiar de ropa, a otras costumbres. La religión musulmana reprime derechos elementales vigentes en Occidente. De pronto mi esposo comenzó a ponerse violento, no me dejaba salir de la casa, me golpeaba, maltrataba, considerándome de su exclusiva propiedad", dijo a Radio News de Posadas.
Luego, explicó: "La situación se puso demasiado tensa. Pude escapar para refugiarme en la residencia de unos amigos extranjeros, sobre el Mediterráneo, en un barrio cercano a Alejandría que está habitado en su mayoría por diplomáticos. Para hacer frente a mis gastos, hago tareas domésticas, lavo, cocino y cuido a un anciano que padece de varias enfermedades".
Según narró, hay determinadas leyes locales que le impiden abandonar el país y poder volver a ver a sus hijas con normalidad. Por eso, asegura, quiere tramitar un divorcio legal con un régimen de visitas. Sobre sus hijas y su marido, dijo: "No me deja verlas. Estoy aterrorizada, desesperada. Quiero volver a la Argentina pero tampoco puedo porque las leyes de Egipto me lo impiden. Comuniqué el caso a la Embajada argentina y ahora pido al gobierno de Misiones, donde nací, que haga algo en mi favor".
"Yo no tengo familia, no tengo trabajo, nada acá, y si el quiere me manda a buscar por la policía y me llevan a su casa", expresó.

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