El empresario Marcelo Mindlin, principal inversor del sector eléctrico en el país (tiene algunas de las mayores generadoras y controla la distribuidora eléctrica), cerró ayer la compra de la participación de control de Petrobras Energía, la filial local de la compañía brasileña.
Para tomar el control efectivo de la empresa necesita que los directorios de ambas compañías aprueben la operación. Se trata de un paso sencillo en el caso de su firma, aunque podría resultar más complejo del lado brasileño. Al menos así lo deslizó Pampa Energía, la compañía de Mindlin, en un comunicado que envió a la Comisión Nacional de Valores (CNV). 'El acuerdo definitivo sobre la transacción, que fue llevada a cabo a través de un proceso competitivo, está sujeto a la aprobación de los términos y condiciones finales por parte del directorio de la sociedad, el directorio ejecutivo y el consejo de administración de Petróleo Brasileiro', aclaró.
Mindlin tiene experiencia en el sector petrolero a través de Petrolera Pampa, una de las compañías de su holding, con la que cerró acuerdos de inversión con YPF para producir principalmente gas. Sin embargo, desde hace años tiene intenciones de quedarse con un activo petrolero importante.
Según la información que difundió ayer Petrobras, concluyó la negociación con Pampa Energía de los principales términos y condiciones para la venta de la totalidad de su participación en Petrobras Argentina (PESA), que tenía a través de Petrobras Participaciones). La operación contempla le venta del 67,19% de PESA por US$ 892 millones, que arroja un valor total de la compañía cuya sede está en Maipú 1 en 1.320 millones de dólares.
Pese a la venta, la compañía brasileña retendrá algunos de sus activos. Según el comunicado que Pampa Energía envió ayer después de las 21 a la CNV, Petrobras retendrá 'una participación del 33,6% de la concesión otorgada en el Área Río Neuquén, donde se llevarán a cabo importantes inversiones para aumentar la producción del Área', así como 'el 100 por ciento de los activos de Colpa Caranda, en Bolivia, una vez cumplidos los requerimientos previstos en la normativa' de ese país.
Petrobras
Petrobras produce en el país 1978 metros cúbicos diarios de crudo y 7355 millones de metros cúbicos diarios de gas, según los números que muestra el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas para enero de este año. De manera que la empresa tiene poco menos del 2,45 por ciento de la participación de ambos hidrocarburos en la oferta total del país.
Además, tiene una red de estaciones de servicio y una refinería en Bahía Blanca que le permiten abastecer aproximadamente un 6% de los combustibles que se venden en el país.
Pese a que retendrá algunas participaciones, la venta a Mindlin significa para la compañía la salida del país, algo que ocurre con mucha menos estridencia que su llegada. En 2002, cuando los efectos de la crisis del año anterior eran palpables en la calle y en la contabilidad de las grandes empresas argentinas, Petrobras compró el 58,6 por ciento de Pecom Energía, la nave insignia de la familia Perez Companc. Se hizo cargo de una deuda de US$ 2000 millones y le pagó al grupo empresario otros 1077 millones de dólares. La operación generó preocupación en la burguesía local, que temió por aquellos días dejar en manos de una empresa brasileña el manejo de una parte del petróleo y del gas del país, considerados activos estratégicos.
La suerte cambió para Petrobras en los últimos años. Quedó en el centro de la tormenta cuando se descubrieron sobornos y sobreprecios en los casos denominados Petrolao y Lavajato.
En los últimos años, la compañía brasileña intentó en varias ocasiones desprenderse de su negocio o reducirlo. Por caso, le vendió participaciones importantes a la estatal YPF y le cedió su negocio en Santa Cruz a CGC, la compañía petrolera de Eduardo Eurnekian.
En 2010 le vendió al empresario kirchnerista Cristóbal López una red de más de 250 estaciones de servicio y una refinería en San Lorenzo (Santa Fe) por 110 millones de dólares, que se convirtió en Oil Combustibles, una compañía que hoy tiene alrededor del 6 por ciento de participación en la venta de naftas y gasoil.
Marcelo Mindlin, presidente de Pampa Energía, cosechó su primera fortuna en el negocio inmobiliario con el grupo IRSA, en sociedad con Eduardo Elsztain. A principios de la década pasada se separó de su socio para forjar su camino propio en el mundo eléctrico. Compró Edenor, renegoció su deuda.

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