Un comando del grupo terrorista del Estado Islámico irrumpió ayer a la madrugada en la sede del club madridista en la ciudad de Balad en Irak y ejecutó a los 16 aficionados iraquíes del club español Real Madrid.
Además de los asesinados, hay 25 heridos. Los yihadistas consideran ese deporte como antimusulmán.
Los aficionados del poderoso club español perdieron la vida al ser interceptados por un grupo de hombres en una cafetería.
Los hinchas iraquíes del club de fútbol Real Madrid murieron esta madrugada mientras planeaban viajar a Milán, Italia a ver la final de la Champions Liga frente al Atlético de Madrid, el próximo sábado 28 de mayo.
El tiroteo fue contra una cafetería de la ciudad de Balad, al norte de Bagdad, donde se reúne el grupo madridista de la zona, informó uno de sus miembros, Hisham al Baladaui.
El club español confirmó el ataque contra el local donde suele reunirse la agrupación de aficionados.
La cafetería Al Furat fue objetivo de un ataque sorpresivo de hombres armados que, después de la medianoche, abrieron fuego contra los jóvenes que estaban allí reunidos portando la camiseta del club merengue y acabaron con la vida de 16 de ellos, afirmó la seguridad iraquí. El presidente del club madridista en Irak, Qasem Zanad, explicó en declaraciones a la prensa que esta tiene cuatro mil miembros que comparten noticias del Real Madrid y organizan encuentros para ver los partidos del club, que muchas veces se reúnen en la cafetería Al Furat.
Zanad pidió a la dirección del club deportivo que "reconozca oficialmente la peña madridista que reúne a miles de aficionados de varias provincias iraquíes" y su número ha ido en aumento desde que se creó hace tres años.
Asimismo, Zanad condenó esta acción de "terroristas asesinos" y aseguró que el grupo de hinchas no va a dejar de realizar sus actividades a "pesar de este horrible crimen cometido contra inocentes aficionados del deporte".
Al mismo tiempo informó de que el grupo de aficionados tenía planeado celebrar un festival deportivo el próximo 28 de mayo en el local blanco del asalto. Seguidamente al ataque, se produjo un atentado suicida contra las fuerzas de seguridad iraquíes, en el que murieron policías y dos miembros de la Multitud Popular, milicia chií progubernamental.
Según la prensa iraquí, el ataque fue llevado a cabo por combatientes del grupo terrorista Estado Islámico (EI).
Balad, situada en la provincia de Saladino, es de mayoría chií y no cayó en manos del EI cuando conquistó amplias zonas de la región en 2014, pero fue expulsado de la mayoría de ellas hace alrededor de un año y medio.

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