Tras meses de preparación y casi una semana de enfrentamiento, el Ejército iraquí logró ayer tomar el último bastión que le quedaba a la milicia Estado Islámico en el centro de Ramadi y recuperar así el control de toda la ciudad, anunció el vocero de la Policía de la provincia de Anbar, Yasser al Dulaimi. Un vocero militar iraquí confirmó la noticia y destacó que ya no hay resistencia armada por parte de milicianos del EI en la zona de la sede de gobierno, aunque no descartaron que algún combatiente pueda haberse escondido en alguna casa o edificio.
Tomar el control del centro de la capital fue la parte más difícil ya que los soldados tuvieron que primero matar a los francotiradores del EI apostados en edificios estratégicos y luego desarmar las numerosas bombas que milicianos dejaron escondidas por toda la ciudad.
La operación militar iraquí-estadounidense para recuperar Ramadi, la capital provincial de Al Anbar, ubicada a poco más de 100 km de Bagdad, comenzó en noviembre pasado, luego de intentar durante meses cortar las líneas de suministro a la urbe, tomada por el EI en mayo pasado.
El avance del Ejército fue relativamente lento hasta ahora ya que el gobierno nacional se negó a utilizar a la milicias chiitas, que él mismo armó para luchar contra el EI, pues estos grupos armados cometieron masivas violaciones a los derechos humanos en abril pasado, cuando finalmente lograron recuperar el control de otra ciudad tomada por el EI, la norteña Tikrit.
El sostenido y efectivo avance del Ejército iraquí sobre la ciudad fue posible gracias al apoyo aéreo de EEUU, que bombardeó varias veces todos los días para despejar el camino para los soldados. Desde hace más de un año, EEUU y sus aliados en la región y en todo el mundo bombardean desde el aire las posiciones del EI en Irak y Siria, incluidas las ciudades o las zonas con población civil que los islamistas tomaron en los últimos dos años. No está claro cuántas personas, principalmente civiles, fallecieron en estos bombardeos de la coalición internacional.
El avance del EI fue tal que en junio del año pasado, cuando ya dominaban una parte significativa de Irak y Siria, proclamaron la fundación de un califato y llamaron a todos los musulmanes del mundo a vivir allá. Inmediatamente las principales organizaciones internacionales del islam repudiaron esa declaración y rechazaron las aspiraciones religiosas de la milicia. Tras la recaptura de Ramadi, el EI quedó aislado en el oeste del país en Fallujah, la ciudad a mitad de camino sobre la ruta a Bagdad, mientras que el corazón del llamado "califato" seguiría fuerte en Mosul, la segunda urbe más importante del país.

¿Qué te pareció esta noticia?

Aparecen

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora