"El plástico ya fue" es una de las frases más escuchadas entre quienes buscan un toque distintivo al momento de decorar los patios y ambientes de su hogar. Las flores y las plantas naturales no solo van ganando espacio dentro de las viviendas, sino que en la ciudad son cada vez más comunes los "jardines de cemento".
"Mi jardín es una terraza de dos por cuatro, pero está lleno de plantas y flores. A pesar de que es mínimo, es el lugar más vivo de la casa", contó a El Tribuno Marta, una docente universitaria que, cada vez que puede, compra jazmines y fresias en un pequeño puesto de flores para colocar en el living de su casa, ubicada en el microcentro salteño.
Desde la Cámara Salteña de Floricultura (Casaflor) confirman esta tendencia que hace un tiempo atrás comenzó a desarrollarse a nivel local y nacional. "Hay un retorno a lo natural. El salteño está cambiando sus hábitos, le encantan las flores y las está redescubriendo. En Buenos Aires hay muchas boutiques de plantas y flores", afirmó a El Tribuno Norma Soria, integrante de Casaflor.
"Si bien son un artículo de lujo, porque se puede prescindir de su consumo, la gente igual compra. Estamos notando este año un repunte en las ventas. La gente busca tener sus jardines y huertas, aunque sean chiquitos, y ello coincide con la última tendencia en paisajismo, que son jardines naturales, con ejemplares nativos, de bajo cuidado y menor consumo de agua", afirma Soria.

Se viene una gran feria

Destaca que, entre las flores más demandadas por los salteños, sobresalen lisiantuis, gastronemilias, gisófilas, fresias y jazmines, mientras que entre las plantas los más buscados son potus, palmeras, helechos y los ya famosos kokedamas, plantas o flores cultivadas con una técnica japonesa, fáciles de cuidar y muy decorativos.
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En consonancia con esta línea y gracias al éxito de la edición 2015, los salteños tendrán la oportunidad de conocer una gran diversidad de especies y flores en la Segunda Expoferia Casaflor, que se realizará sábado y domingo en Hirpace (Santiago del Estero 1951), de 11 a 19.
Más de 400 variedades de árboles, plantas autóctonas, arbustos, flores de estación, plantas de interior y exterior, sustrato, macetas y accesorios para el jardín, y una parte dedicada a la exposición de arreglos y ejemplares únicos.
Un grupo de profesionales, arquitectos y paisajistas brindarán charlas. Mañana a las 16 se disertará sobre cactus y crasas; y a las 17 sobre cómo aprovechar los espacios en el jardín.
La entrada será un bono contribución de $20 a beneficio de Hirpace (menores de 12 años gratis). Habrá regalos, sorteos y sorpresas para los presentes.
La expo es organizada por el INTA, la comuna local y Casaflor, que se formó en 2009 con el objetivo de impulsar la producción y la comercialización de flores de corte en Salta.

Un mercado muy prometedor

Salta cuenta con microclimas aptos para el cultivo de diversas variedades de flores.
A pesar de la variedad climática de Salta, la oferta local no alcanza para satisfacer la demanda de flores en el mercado local, que debe importarlas de Buenos Aires, Bolivia, Colombia y Ecuador. Sin ir más lejos, el 80% de los claveles utilizados en el Milagro procede de estos países.
Este panorama se replica a nivel nacional. Por año, Argentina importa 135 millones de flores. Algo incomprensible si se tiene en cuenta las características climáticas de nuestro país, según señala Soria. "La demanda local y nacional está insatisfecha. Salta y el país tienen lo necesario para convertirse en exportadores de flores".
Entre las ventajas, la provincia cuenta con una gran amplitud térmica debido a sus distintos climas, ideal para una producción florícola variada.
En Salta se producen lisiantus, fresias, marimoñas, claveles, gerberas, gladiolos, lágrimas de la virgen y crisantemos. Las zonas productoras son Cerrillos, Quijano y Rosario de Lerma. En el norte hay un solo productor en Colonia Santa Rosa, una zona ideal para follaje y flores tropicales.
En lo referido a viveros, especialmente los dedicados a la producción, la mayoría se ubica en el Valle de Lerma, San Lorenzo, Vaqueros y San Luis. En el interior hay principalmente revendedores.
Soria explicó que contar con mayor producción local no solo abarataría los costos y el precio final, sino que, además, incidiría en un mayor tiempo de duración de las flores. "Una flor cortada de finca dura 15 días. Cuando se la trae de Buenos Aires, ese tiempo se reduce a la mitad, ya que van sufriendo su deterioro natural y el provocado por el calor y el esmog. Sobre todo si no se las mantiene en cámaras frigoríficas y en lugares ambientados especialmente y cerrados".
Finalmente señala que hoy el desafío de Casaflor es crear un centro de distribución virtual, como existe en otras provincias. "Se trata de un lugar en el que convergen todos los pedidos y se los distribuye a proveedores y clientes".

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