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Haruki Murakami es el escritor japonés vivo que mejor conoce la subjetividad posmoderna, caracterizada por estar dislocada de ciertos valores, deambulando como zombi tras atajos personales. Escribió varios libros pero los imprescindibles son, en una recomendación arbitraria, "Crónica del pájaro que da cuerda al mundo", "Kafka en la orilla" y "Al sur de la frontera, al oeste del sol".
Murakami es un creador pop adrede por su escritura cursi y también es sublime por la hondura con que hace hablar el alma de sus criaturas. La emoción de la trama que cuenta la dirige al lector y por ello la posición de sus personajes atraviesa zonas: la simbólica porque puede comunicarla, la imaginaria que la torna pura ficción, además a sus personajes no les falta una pasión real.
El "planeta" Murakami es una arquitectura de turbaciones humanas abrochadas a lo insaciable, que dan cuenta de un trauma y de una conmoción.
Murakami escribe mientras la sociedad mundial debate con puestas en escenas la guerra, la paz ficticia, las hambrunas y la "teoría de los mundos posibles". Lo que sostiene esta teoría es que no hay un solo mundo para vivir y sentir, sino varios. Murakami adhiere a eso.
Murakami literariamente une la cultura oriental con la occidental como síntesis de dos mundos, casi como para darle "letra" a la filosofía sin metafísica, que quiere apaciguar a las subjetividades divididas por las pasiones excesivas y caprichosas.
Mientras gira el mundo haciendo chocar las civilizaciones, él potencia su literatura para que sea universal, narrar la condición humana en sí vista desde la soledad y el sufrimiento psíquico. Fascinado por la "teoría de los mundos posibles" estructura su narrativa sencilla y reafirma que el discurso (o sea un texto, un libro o algo que tiene que ver con lo simbólico) construye todos los relatos del mundo, no a la inversa.
Es innegable la influencia de Murakami en el lector actual, inquieto por saber qué función cumple un escritor en su vida. Murakami narrador del por qué les concierne su pasión a cada uno, aunque la niegue o la desconozca, invita a leer novelas con vuelos filosóficos. Son tramas como paralelas puestas cerca de José Saramago o, el lado más oscuro de los protagonistas de Milan Kundera.
La alegoría Murakami marca acuerdos y desacuerdos entre los prójimos y también el desasosiego como correlato. Interpreta muy bien al poshumanismo que nos acompaña, y por ese núcleo narrativo de su obra es candidato reiterado al premio Nobel de Literatura.
Una vez reflexionó sobre su literatura cargada de sujetos singulares y dijo: "cuando uno se acostumbra a no conseguir nunca lo que desea, acaba por no saber incluso lo que quiere". ¿Habrá aludido al sujeto que sufren del goce inútil, dañino y niega justamente al deseo constructivo?
Este año Murakami podrá ser revisitado por el lector argentino. El economista y escritor español Justo Sotelo escribió "Los mundos de Haruki Murakami", ensayo explicativo de su literatura y que publicará próximamente Izana Editores.
El japonés narra cómo son los seres cuando creen, aman, desean y gozan desde una subjetividad de la posmodernidad, era que cambió el mapa de los imperios por un mundo de hiperindividualidades.

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