El trabajo, el cuidado de la casa y de los hijos, las deudas, la angustia por no saber qué nos depara el futuro, la melancolía por los días que pasaron y la ansiedad por los que vendrán, miles de cosas por resolver, en fin, eso y mucho más se encuentra hoy dentro de la cabeza de la mayoría de las personas que viven en constante estrés.
Este cansancio puede volverse una constante y claramente repercute en todas las áreas de la vida, incluso en la sexual. Cargar con él hace difícil sobrellevar una vida en pareja plena, sobre todo cuando ambos están inmersos en los mismos síntomas, de los cuales no es para nada fácil despegarse.
Para la psicóloga española y creadora del blog Rincón de la Psicología (http://rincon -psicologia.blogspot.com), Jennifer Delgado, "el estrés en sí no es un fenómeno moderno y se evidencia cuando una persona no cuenta con los recursos psicológicos para hacerle frente a una situación que le resulta significativa".
A esto agrega, que si bien "se afirma que en la prehistoria existía un estrés momentáneo que desaparecía rápidamente", es hoy, en la modernidad de los timepos, donde "nos enfrentamos a un estrés cotidiano y sostenido, lo que obviamente es más dañino".
Por su parte, el psicólogo Raúl Carvajal dice que es muy importante "entender que estamos en una sociedad que paradójicamente le otorga una connotación positiva a una persona que presenta conductas de estrés, pues curiosamente se iguala con ser un trabajador cumplidor y responsable".
En ese sentido, el terapeuta afirma que esta conducta que si bien "desde afuera puede ser tan valorado, sobre todo por los jefes y acreedores, tiene un costo altísimo para la salud emocional de las personas" y esto puede verse claramente a través de la sintomatología asociada con el estrés, siendo todo estos perjudiciales para "la calidad de vida de las personas y particularmente para su vida sexual", sostiene.
"Otra causa por la cual el estrés es enemigo de la sexualidad radica en que la entrega que demanda el acto sexual (desconectándose de los problemas cotidianos) es prácticamente imposible cuando la persona está sometida a situaciones estresantes", afirma.
Problemas físicos y psíquicos
Al parecer el tema del estrés o mejor dicho el del poder que ejercemos sobre nosotros mismos puede ser tan fuerte que en el ámbito sexual, puede provocar problemas como la dificultad en el hombre de lograr una erección o la inhibición sexual en la mujer.
Para los especialistas, el poder reencontrarse con uno mismo, darse espacios para el relajo y por sobre todo entender que la sexualidad es tan importante como las demás actividades, es muy relevante para poder prevenir situaciones que pueden incluso acabar con una relación de pareja.
Raúl Carvajal coincide con lo anterior y agrega que es quizás por el hecho de que vivamos en "una sociedad que está privilegiando el tiempo de trabajo por sobre el de descanso y la obligación por sobre el placer, nos hemos alejado del goce, del tiempo de calma para conquistar y ser conquistados, todo por ganar una carrera ¿contra quién?, nadie lo sabe", sostiene el psicólogo.
Además, menciona que existen técnicas que pueden contribuir "a mejorar la calidad de vida y por ende, también a la calidad de la relación sexual". Entre ellas menciona "hacer ejercicio, aprender técnicas de relajación y también a identificar las emociones negativas y los signos de estrés, redimensionar la importancia de la vida sexual y colocarlas en lugares jerárquicos en la agenda cotidiana, poner en práctica fantasías sexuales que le brinden un toque de originalidad a la relación", entre otros.
Diez cosas que las mujeres seguras hacen en la cama
Desde utilizar juguetes hasta dejarlo mirar cuando se brindan placer a sí mismas. Desde hablar del tema con naturalidad hasta dejarlo saber lo que están pasando genial. Todo sirve para aumentar la intimidad, hacer que el sexo sea más divertido y natural, íntimo y confiable y, por supuesto, mucho más placentero para los dos.
1. Usan el contacto visual
Mirar directamente a tu pareja a los ojos te dará una mejor y más íntima conexión (y resultar increíblemente hot)
2. Se ríen de sí mismas
No te tomes el sexo demasiado en serio. Las relaciones íntimas pueden ser divertidas (cualquier ruido extraño o potenciales caídas de la cama no deberían matar tu libido).
3. Añaden juguetes al juego sexual
Los juguetes sexuales no tienen por qué dar miedo. Es más, existe un montón de opciones perfectas para proporcionarse placer entre ambos. Siempre y cuando se hable antes y no te caiga un azote por sorpresa de manos de tu novio, fusta en mano, un juguete sexual puede darle mucha vida a todas sus relaciones sexuales.
4. Se autosatisfacen
Si llegas a conocerte a ti misma (con las manos o un “sex toy”, hay muchas ideas para explorar) y averiguas lo que realmente te funciona, tendrás más confianza para pedir lo que te gusta en la cama o enseñar a tu pareja a darte lo que quieres.
5. Dejan que su pareja mire
Tanto si es vía striptease como si te brindas placer a vos misma con un juguetito delante de él, puede ser un momentazo.
6. Alaban a su pareja
A nadie le amarga un dulce así que, si el chico lo está haciendo bien, ¿por qué no decírselo?
7. Le piden a su pareja sinceridad
Disfrutar con su placer tanto como con el tuyo te permitirá saber cómo lo estás haciendo en la cama y si con lo que haces él disfruta. Al final se crea un clima de confianza para seguir haciéndolo así.
8. Se ponen arriba
A tu chico le encantará tener tu cuerpo a pantalla completa. También le das a entender que puedes tomar el control y eso, a él, le pone como loco.
9. Sonríen
En serio, es muy hot informarle que lo estás pasando genial con lo que están haciendo juntos. ¿O no?
10. Añaden nuevos accesorios
Si los vibradores no son suficiente, apuesta por lubricantes, preservativos con efectos o sex toys más pequeños. Si están a gusto y les funcionan, ¿por qué no?



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