Luis Oscar Barraza, el exencargado de la morgue del hospital Juan Domingo Perón de Tartagal, quien supuestamente le habría confiado al abogado tartagalense Sergio Heredia, que había participado de al menos unos 40 enterramientos irregulares de personas fallecidas en el nosocomio, negó en todos los términos la denuncia que después de escucharlo hizo el mediático abogado Heredia.
Barraza declaró ante el fiscal penal Pablo Alejandro Cabot, pero a pesar de haber negado sus afirmaciones Cabot ordenó una nueva citación para supuesto denunciante y para su hijo, quien en medios locales de comunicación había reforzado los dichos de su padre con una certeza innegable.
Luis Oscar Barraza fue despedido del hospital Juan Domingo Perón en abril de este año luego de un sumario administrativo por reiteradas denuncias en su contra y la semana pasada le había confiado al abogado Sergio Heredia que había participado del enterramiento de unos 40 NN que se produjeron tanto en Tartagal como en Aguaray.
Los dichos de Barraza fueron reforzados por su propio hijo, Rodolfo, quien reveló que él mismo había ayudado a su padre cuando éste trasladaba los cuerpos sin identificar. Heredia, por su parte, se presentó en la Fiscalía penal a cargo de Pablo Alejandro Cabot para revelar los dichos de Barraza y de su hijo y para pedir una investigación, dando a conocer los lugares de los supuestos enterratorios que Barraza le habría revelado.

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El fiscal Cabot ordenó una serie de diligencias judiciales.


Negó todo ante el fiscal

En una extensa declaración, a la que El Tribuno tuvo acceso, Oscar Barraza manifestó que se encuentra en una situación de mucha angustia por haber perdido su trabajo en el hospital, que habló sobre su tema con varios funcionarios de la zona y que le pidió ayuda al abogado Heredia por la difícil situación económica en la que se encuentra.
Barraza le dio a conocer al agente fiscal Cabot escabrosos detalles sobre el trabajo que realizaba en la morgue del hospital Perón, pero negó haber participado de inhumaciones ilegales.
Textualmente, el exencargado de la morgue le manifestó al agente fiscal que "nunca participé de enterramientos de cuerpos en el kilómetro 6. Un sola vez llevé un cuerpo a la misión de la localidad de Aguaray, pero no fue para enterrarlo, sino para entregarle el cuerpo a la familia, porque ellos no tenían cómo llevarlo desde Tartagal".
Barraza agregó que "al cementerio de Tartagal hemos llevado cuerpos, pero no para enterrarlos por nuestra cuenta, sino que fuimos con los familiares de los occisos. No sé que le habré dicho ni qué habrá entendido Heredia; él siempre ha sido así, quilomberito (sic)".
"No me acuerdo bien qué le dije, pero lo que nunca hicimos fue enterrar cuerpos", manifestó el exencargado de la morgue del hospital.
Dada la gravedad del hecho denunciado, primero ante Heredia y luego negado en sede judicial, el fiscal penal Pablo Cabot ordenó que tanto Barraza como su hijo sean citados nuevamente a declarar.
"Ordené también una serie de medidas más", manifestó Cabot aunque no brindó precisiones de cuáles serán esas diligencias judiciales que ya están en trámite.

OPINION FLAVIO PALACIOS

Algo huele mal en San Martín

Que el encargado de la morgue de un hospital sea despedido por inconducta es normal. Que el hombre haya sido cuestionado por prácticas irregulares luego negadas, aunque buena parte de la población acepte conocerlas, ya no es tan normal. Recuérdese que Barraza fue denunciado y despedido por haber solicitado la suma de 100 pesos a una familia que tuvo la desgracia de perder a un bebé en el hospital. La suma era para ponerle una inyección que la misma familia tuvo que comprar para que el cuerpito se conserve, dado que la cámara de la morgue no funciona, y luego lo entregó en una caja de cartón, lo que desató un escándalo.
El despedido habló con un abogado del medio para pedir asesoramiento y, supuestamente, en esa charla desnuda verdades más escabrosas aún, que habrían sido práctica corriente en el hospital Perón: enterrar cuerpos NN en descampados. ¡Al menos 40!
El abogado que recibió la confesión es Sergio Heredia, un profesional a veces cuestionado, pero no por eso incapaz. Lo que el abogado hizo fue lo correcto: denunció a la Fiscalía los hechos y pidió una investigación, ante la presunción de encontrarse ante crímenes de lesa humanidad.
Por miedo, seguramente, el exmorguero Barraza decidió acudir a la conocida fórmula de negar todo. Pero, por increíble que parezca, un hijo suyo reafirmó los dichos de su padre y agregó datos medulosos, como que él mismo acompañó alguna vez a su padre a concretar esas prácticas ilegales.
El fiscal Cabot ordenó las diligencias que creyó necesarias mientras desde el hospital, a través de un conocido letrado como el doctor Oscar Guillén, se niegan de forma terminante todos los hechos.
¿Qué pasaría en Tartagal si, de alguna excavación ordenada por la Justicia, se recuperaran huesos o cajones con restos óseos humanos, incluyendo uno con hasta tres bebés, como se rumorea?

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