El fin de las reelecciones indefinidas

Ramiro Gutiérrez

El fin de las reelecciones indefinidas

La elección no fue hace mucho tiempo y dentro de los pedidos que impulsaron el "famoso cambio" se encontraba el poner fin a la recurrente práctica de eternizarse en el poder.
La primera vez que repasamos el proyecto de ley con Sergio Massa, recuerdo que dijo "insistan, es una ley que va a salir porque perpetuarse en un sillón está mal y la gente no nos vota para eso". No fue fácil cambiar una arquitectura legal en la que coexistían vacíos regulatorios para senadores y diputados, así como ventajas acumuladas que permitían entre otras cosas, que un concejal pudiese ser a la vez funcionario de Anses, de IOMA, del Renar o de cualquier otra repartición cobrando además un doble sueldo.
Cuando ingresamos los proyectos en la Cámara de Diputados le imprimimos velocidad y los trabajos en comisiones nos trajeron las primeras alegrías, la iniciativa cobraba impulso y a través de la interrelación con otras fuerzas políticas se generaron estratégicos consensos. Junto a los diputados del Frente Renovador Rubén Sliman, Lisando Bonelli, Pablo Garate y Juan Andreotti trabajamos un esquema con tres notas centrales: a) El límite de dos (2) mandatos para la reelección. A partir de esta ley diputados, senadores, intendentes, concejales y consejeros escolares solo durarán en sus cargos dos períodos consecutivos, tal cual lo hace el gobernador y su vice por imperio del artículo 123 de la Constitución de la Provincia de Buenos Aires. Si desean volver a presentarse deben dejar pasar al menos un período. b) Receptamos la fórmula que entiende que el actual mandato "ya consume uno de los dos períodos", por lo tanto el funcionario en uso de su cargo electivo que intente reelegir solo podrá hacerlo por cuatro años. c) Establecimos un duro esquema de incompatibilidades para evitar el doble cargo y el doble sueldo.
El proyecto importa una modificación a ley electoral 5109, ya que agrega un artículo que impide la reelección indefinida de senadores y diputados provinciales; y de los arts. 3, 7 y 92 de la Ley Orgánica de los Municipios limitando la reelección de concejales y consejeros escolares, mientras que implementa un duro sistema de incompatibilidades, entre ellas la de doble percepción monetaria.
Esta será una ley de las que no se necesita demasiada explicación, porque como dice Massa perpetuarse en un cargo simplemente está mal. Por otra parte será interesante el debate parlamentario, ya que si no se alcanza el consenso total, alguien deberá fundamentar a favor de la actual postura, es decir la que permite que un intendente pueda durar eternamente en su cargo o un concejal recibir doble ingreso del Estado. Esta ley no solo es el fruto de un pedido expreso de los bonaerenses, sino el primer paso de una esperada reforma política que debe avanzar también hacia medios más transparentes de selección, de control y de rendición de cuentas por parte de nuestros representantes.
Seguramente en las próximas sesiones tendremos la oportunidad de votar la ley que pondrá fin a las reelecciones indefinidas enviando así un potente mensaje de cambio y ejemplo al resto de los parlamentos. Cuando un legislador culmina los fundamentos de un proyecto de ley suele poner la siguiente frase de estilo: "esperando que los distinguidos colegas me acompañen con su voto". Estoy convencido de que si esto sucede seguramente habremos oído, entendido y cumplido con nuestros votantes.

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