Todos los días, unos 70 niños y jóvenes cruzan la calle para practicar fútbol y recibir contención. La práctica del deporte, la reunión con compañeros y el entrenamiento compartido, viene demostrando a diario que es un excelente recurso para alejarlos de los vicios y las adicciones, y brindarles la oportunidad de una vida diferente y saludable.
Afortunadamente, los buenos ejemplos de quienes denodadamente luchan por contener el avance de los estragos que produce la droga entre los jóvenes son también parte de la realidad en la ciudad de Orán.
La insustituible labor de un pintor de 44 años que trabaja incansablemente para rescatar de la drogadicción a decenas de jóvenes del asentamiento San Expedito (a la vera de ruta 50) brilla con luz propia.
Ramón Elguero es pintor y estudiante de Teología. Su enorme vocación de servicio lo impulsó a utilizar el fútbol para acercar al deporte a los jóvenes del castigado barrio San Expedito, en el que la pobreza y la inseguridad crecen junto con el consumo de alcohol, paco y marihuana.
Alrededor de 70 niños, adolescentes y jóvenes de entre 8 y 24 años entrenan a diario en distintas categorías y conforman una especie de club que llamaron San Expedito. "Tenemos 50 varones y 20 mujeres de distintas edades que formaron equipos de fútbol y así se alejaron de las esquinas", contó Ramón. En el barrio, la mayoría de los niños estudian hasta los 12 años y la única salida es convertirse en bagayeros o estar en las esquinas todo el día expuestos al consumo de droga y la violencia.
El vicio lleva a muchos de estos chicos a perder la vida como corolario de una existencia carente de horizontes y llena de necesidades insatisfechas.
Ramón vio con claridad el riesgo que acechaba a los jóvenes, fundamentalmente debido a la falta de proyectos o metas superadoras para su mejor desarrollo. El pintor se movía en un espacio de chicos marginados que habitaban en el seno de familias conflictivas. La percepción de los agudos problemas que padecían los menores lo llevó a pensar que debía ocuparse de ellos, y trabajar sobre todo en la prevención con los más pequeños. Así empezó su labor con chicos y jóvenes del asentamiento.
Para ese fin se valió de una pelota de fútbol, "que es irresistible", tal como él lo califica; y logró que numerosos chicos abandonaran el vicio para dedicarse a la práctica del fútbol. "Un placer falso y dañino por otro placer saludable", explicó.
Durante muchos días limpiaron los terrenos con ayuda del municipio para poner en condiciones las canchas y plantaron árboles. "Cada equipo es dueño de un árbol y responsable de cuidarlo y regarlo para que en un futuro nos dé sombra", dice Ramón convertido ya en director técnico del equipo San Expedito.
La práctica de este deporte tan popular, las reuniones de grupo para entrenar el físico y lograr rendimiento, luego jugar y compartir, fue la receta sencilla que los salvó.
El proceso por el cual se invitaba a un joven a jugar se constituyó en una nueva rutina ordenadora.
Ejemplos como éstos deben alentarse pues pueden replicarse en distintas realidades. Cuando el deporte es tomado como un medio y no como fin, con una función social que excede en mucho al mero asistencialismo, la contribución a la valiosa transformación de jóvenes en riesgo social merece, como en este caso, estimularse y celebrarse.

Boy scout

El grupo Boy Scout Zenta acompañó al equipo de San Expedito, visitó el asentamiento y junto a la empresa Ber Plast y red Solidaria Orán, llevaron camisetas, pelotas y ropas para la barriada que de a poco se va involucrando en actividades deportivas sanadoras .

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Sección Editorial

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avalos lerma
avalos lerma · Hace 11 días

ramon Dios hace las cosas y las hace bien te puso en el camino de esos chicos y en un tiempo veras sus frutos, tus frutos adelante! felicidades

Álvaro Figueroa
Álvaro Figueroa · Hace 11 días

FELICITACIONES, a Ramón Elguero, a los Boy Scouts Zenta y a todos los que colaboran con esta hermosa iniciativa . Y gracias por su ejemplo.


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