La falencia de estadísticas confiables en el Indec hizo que el Gobierno tome de referencia, para indexar los títulos argentinos atados a la inflación, el costo de vida de San Luis.
El indicador de la provincia cuyana, reemplazará la medición anterior del costo de vida la Ciudad de Buenos Aires. Usar el de San Luis evitará al Gobierno pagar alrededor de $16.000 millones de deuda a inversores locales.
Pero esta opción estadística, si bien es un ahorro real en el déficit fiscal, resultaría a la larga un gasto enorme.
Se predispone al Estado a ser demandado por haber usado un indicador que hace perder a los inversores.
La menor deuda que pagará el Gobierno es para la de febrero y abril por dejar de considerar para el CER (Coeficiente de Estabilización de Referencia), el índice de la CABA.
Los bonos estatales que se ajustaban por CER son el Cuasipar, el Bocon 4,2%, el Bogar 2018, el Bogar 2020, el Bocon 6,2% y Tucumán Consadep1.
Actualmente ya hay demandas de los afectados que cobraron de menos en títulos e inversiones ajustados por ese índice desde 2007 hasta 2015. El total de las demandas llega a los US$ 12.000 millones.
El indicador de San Luis resulta en cada mes entre 2 y 4 puntos porcentuales más bajo que el porteño; y provoca, de esta manera, un efecto negativo sobre el CER.
El cambio de indexación recién es conocido en el mercado, por lo sorpresivo que fue.
No se crea que esta política del Banco Central generó un amplio consenso en su directorio. Para algunos funcionarios del organismo es una alteración en las reglas de juego para inversores que apostaron por estos bonos argentinos.
La potencial caída de la rentabilidad de los títulos atados a la inflación afectará a la Anses. La mitad del stock total de estos bonos, está en manos de la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses), que administra el dinero de los jubilados.
Además hay una resonancia política entre los poseedores de los títulos. En cierto modo, una práctica que muchos relacionan con la manipulación que ejercía el exsecretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, sobre el índice de precios minoristas para influir sobre las expectativas y, al mismo tiempo, subestimar a los bonos en pesos.
Los datos duros para el Estado al cambiarse al índice de San Luis representará un ahorro, entre febrero y abril de un 7,3% anual (los datos surgen de un promedio entre estimaciones de consultoras privadas). En la Ciudad de Buenos Aires, que dejó de ser tenida en cuenta para esta deuda, fue del 15,7% anual. La diferencia entre ambos indicadores, cercana al 8%, constituye una reducción de $16.300 millones sobre el stock total de deuda indexada (según el último dato oficial, hasta el 31 de diciembre pasado, es de $ 209 millones).
El Gobierno se ve favorecido por un menor pago de intereses que hacer al quedar recortado el stock total (por el cambio de índice). Un ejemplo: el Discount en pesos, uno de los títulos que está atado a la inflación, desembolsa intereses cercanos al 2% cada 31 de marzo y 31 de septiembre, hasta 2038. Por cada $100.000.000 que el Gobierno tiene emitidos en este bono, se ahorra en estos tres meses pagos por $1,5 millón en concepto de intereses.

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