Los bancos centrales en todo el mundo tienen un objetivo superior: mantener la estabilidad y crecimiento económico de un país, y el instrumento idóneo que tienen para lograrlo es lo que se llama la política monetaria. De modo que el Banco Central de la República Argentina debe, como autoridad en la materia, controlar la oferta monetaria y la disponibilidad del dinero, a menudo a través de los tipos de las tasas de interés.
Justamente sobre eso habló ayer el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger.
Afirmó que "las tasas de interés tienen que acompañar el camino descendente" de los precios, y sostuvo que el objetivo es que la inflación se ubique a fin de año en torno al 25% anual. Lo hizo en el marco del anuncio del programa monetario de la entidad para este año. El titular del Central agregó que " según el promedio de la expectativa del mercado la inflación se ubica en el 1,5 por ciento para septiembre, por lo que una tasa del 38 por ciento luce un poco alta".
El funcionario explicó: "No tengo dudas de que cuando baje la inflación, será otro el escenario".
Sturzenegger dijo que el objetivo de su gestión es "trabajar para mantener la tasa de inflación de 2016 lo más cerca posible del 25% y que se acomoden las expectativas por debajo del 20% para 2017", aunque admitió que la proyección del mercado para el presente año se encuentra en un promedio de 33,4%, al anunciar el Programa de Política Monetaria de la entidad.
El tipo de cambio, explicó, será "flexible, con intervenciones "ocasionales" y consideró que el propósito del Gobierno es bajar la inflación al 25% anual. "Vamos a tratar de bajarlo al 25% para fin de este año", dijo. Eso no significaría que la inflación del 2016 vaya a cerrar con ese acumulado sino que el ritmo anualizado de diciembre sea del 25%.
Como una conclusión de la política monetaria del Gobierno anterior, reflexionó que " un tipo de cambio fijo fue siempre una trampa".
El presidente del Banco Central sostuvo que "no hay nada más reactivante que bajar la inflación".
Afirmó también: "El régimen monetario que tomamos es el que rige en el mundo, que genere expectativas, con un tipo de cambio que se mueva libremente".
"Había que desdolarizar la mente del Central. Esa flotación va a hacer que en un momento se desconecten los precios locales de los internacionales", indicó.
Consideró: "En septiembre vamos a hacer una migración formal al régimen de metas de inflación. Esto tiene que ver con la comunicación que el Banco Central está haciendo. Va a ser un régimen de metas de inflación".
Consultado en forma irónica sobre el ánimo que tendrá la gente para el segundo semestre, en el que el Gobierno espera bajar la inflación, el funcionario dijo: "La gente ya está siendo mucho más feliz".

Impacto en la economía

El titular del Central dijo que "no habrá mecanismo más expansivo para subir el consumo y la producción, que bajar la inflación". Así relativizó el impacto en la actividad de la alta tasa que paga el Central.

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