Con el objetivo de "aumentar la producción y las inversiones en el sector", el Ministerio de Producción anunció una drástica reducción del llamado impuesto a los autos de alta gama, gravamen que había hecho desaparecer esas unidades del mercado y que golpeaba a los vehículos medianos de producción nacional.
Por otra parte, en reuniones reservadas, el ministro de la cartera Francisco Cabrera había pedido a los fabricantes contener los aumentos de precios en los autos.
Las 11 terminales locales buscan recomponer los valores de sus productos tras la devaluación del 40 por ciento. Las subas serían por debajo de ese porcentaje, ya que los empresarios descuentan que la mayor oferta, sumada a la rebaja del impuesto interno, servirá para contener las alzas de precios.
A partir de la publicación en el Boletín Oficial y con vigencia por seis meses, la alícuota para los autos que superen los $350.000 será de 10 por ciento (tasa efectiva del 11,1%). En tanto, cuando traspase la base de $800.000 pagará un 20% (tasa efectiva de 24 por ciento).
Hasta la actualidad, los vehículos que iban de $225.000 a $278.000 estaban gravados con una tasa del 30%, y para los que superaban los $278.000 se aplicaba una alícuota de 50 por ciento.
En este último caso, los precios de los autos aumentaban hasta 100 por ciento. No habrá diferencias entre vehículos nacionales e importados.
Además, el 99% de la producción nacional de motos no tributará el impuesto y se aplicará una tasa del 10% a las embarcaciones cuando superen los 400.000 pesos.
El secretario de Industria, Martín Etchegoyen, dijo que solo dos modelos locales quedarían alcanzados por la tasa más baja: la SW4 (Toyota) y la Vito (de Mercedez-Benz).
Por último, el funcionario indicó que las automotrices invertirán más de US$3.800 millones hasta el 2017.

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